Santiago Rodríguez del Hoyo: Lo crudo y lo cocido en 57 agujeros

No es ajeno el artista Santiago Rodríguez del Hoyo (Madrid, 1960) a nuestro panorama expositivo. Corría el año 1990 cuando irrumpió con su fuerza arrolladora en una incipiente sala que, al poco tiempo, se convertiría en toda una referencia a nivel nacional. Hablamos de la sala de exposiciones de la Diputación Provincial de Huesca. Entonces presentó en la capital oscense una obra desgarradora, de impactante intensidad emocional, asentada en una lírica puesta en escena de formas algo inquietantes y atmósferas grises, negras y parduzcas, donde lo lineal ejercía un apreciable papel significante (García Guatas, Manuel: "Huella de la realidad", Diario 16 de Aragón, Zaragoza, 9 de Diciembre de 1989). El año siguiente exponía en la zaragozana Galería Provincia una selección que incidía en esta línea radicalmente personal, obra de la que se ocupó nuestra compañera Desirée Orús (Orús, Desirée: "Sacrificio y Ritual". El Diario de Aragón, ARTE, Zaragoza, 15 de Junio 1990).

El artista cuenta con una extensa trayectoria desde entonces, afiliado a una línea caracterizada por su heterodoxia y combatividad, vindicadora de lo pictórico en tiempos ciertamente adversos a esta disciplina -que parece haber logrado retomar el lugar que merece en nuestros días- manteniéndose fiel al contacto cotidiano, intenso y muy fructífero con las tradiciones del “oficio“ y los secretos “de taller”. Irremediablemente seducido por lo pictórico, el camino de Santiago después de casi tres décadas se ha mantenido fiel a sí mismo en lo esencial, aunque ha crecido exponencialmente en cuanto a refinamiento y eficacia en esa deseable conexión de lo plástico con los entresijos de la interioridad. Con el título de “57 agujeros” -referencia a los años que tiene en la actualidad el creador- Rodríguez del Hoyo presenta en la sala madrileña ASPA Contemporary  (del 15 de septiembre al 21 de octubre) una muestra de su última producción: 25 telas, 7 trípticos en papel y una selección de exquisitos libros de artista, campo en el que, sin duda, se demuestra como un afianzado maestro. Todas ellas hacen gala de esa fascinación por lo pictórico que  alimenta desde  sus más hondas raíces el sentimiento y el pensamiento de Santiago. Como siempre, lo volátil y lo huidizo se imbrican con lo sedimentado, lo sólido con lo licuado, lo delicadeza de la textura y el color con lo más caustico, lo inconcreto con lo evidente… en una formulación, muy pasional y en absoluto retórica, que nos habla de un mundo interior siempre “afrentado” a su realidad externa. Recrecimientos y engrosamientos, tachaduras, tinturas y veladuras, huidas hacia esa “nada” pictórica que denotan los bordes del soporte -como abismos insondables- coexisten conmoviendo lo plástico desde el fondo hasta las superficies, proponiendo una poética espacial nada frecuente. Lo crudo y lo cocido reunificados en una nueva realidad pictórica absolutamente personal.

Abstracción y figuración se retroalimentan y enriquecen en estas obras a través de unos procedimientos muy “manuales” asentados en el uso muy libre y fluido de las técnicas mixtas; técnicas y procesos que permiten a las concreciones lineales demostrar sin ambages su alta capacidad expresiva y metafórica -entendida esta última en el sentido más literal de la palabra- en un ambiente de querencias surrealistas. Batalla tras batalla, el mundo de Rodríguez del Hoyo surge con explosiva fuerza imaginativa y nos convence de la absoluta vigencia de lo pictórico como expresión lúcida de una intimidad inmersa, con todas las consecuencias, en este convulso mundo que nos ha tocado vivir.

Galería de arte Aspa Contemporary, Madrid

Número 40

Septiembre 2017
Juan Ignacio BERNUÉS SANZ
Doctor Europeo en Historia del Arte, miembro de AACA y AECA
Fecha de recepción: 28/9/17
Fecha de aceptación: 29/9/17
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