Juan Arpa: La atracción del paisaje

En esta exposición Arpa nos presenta 20 lienzos realizados en acrílico y pigmentos, acompañados de un vídeo en el que podemos ver todos los bocetos y dibujos preparatorios.  Tenemos que contemplarla desde una perspectiva romántica del paisaje, como el artista indica citando a Carl Gustav Carus, el objetivo de los cuadros de paisaje es transparentar los estados anímicos del autor mediante los correspondientes estados de la naturaleza.

La intención del artista es, a modo de Days Of Future Passed de The Moody Blues, recrear los distintos momentos del día, desde el amanecer hasta la noche, pero a la vez mostrarlo en las distintas estaciones del año e incluso en el transcurso de los siglos.  Encontramos abismos, lagos, cumbres, fondos marinos, tranquilos valles, el mar…

Los cuadros no llevan título, van numerados, pero perfectamente los podríamos titular, así hay cuatro grandes lienzos que claramente son las cuatro estaciones.  Un frondoso bosque tras el que se adivinan las cumbres envueltas por la niebla y en primer plano, un dolmen en el monte nevado, como vestigio de otros tiempos.  Podríamos titularlo Invierno.  Aquí en la pureza de las cimas, donde el tiempo se ha detenido, donde apenas llega la mano del hombre, sentimos esa sensación de lo infinito, lo eterno.

El otoño tiene que ser una composición en la que los colores del monte van tornándose anaranjados, y extrañas nubes confluyen en la cima de la montaña.  En el verano vislumbramos, entre amarillos, un pueblo que la propia sensación de calor distorsiona.  La primavera, verde valle rodeado de suaves colinas, nos deja sensación de frescura y relajación, donde la vista se puede perder.

El Oro del Rin podría ser una profunda sima marina que oculta en su fondo el tesoro de los Nibelungos.  Un mar nocturno, iluminado exclusivamente por la claridad que surge de la luna semioculta entre nubes.  Agrestes vistas cubiertas de bruma, pasos de montaña, peligrosos puentes, tormentas, cascadas, mares helados, inquietantes lagos en calma.

Si algo caracteriza la pintura de Arpa es el color, dominado totalmente por el autor: azules, verdes, amarillos, blancos, naranjas, violetas en distintas gamas e intensidades, así como las veladuras muy logradas.  Consigue lo que llama, siguiendo a Dickens, sopa de guisante, el típico color verde amarillento que caracteriza la niebla de Londres.

Refleja los distintos estados de la atmósfera, son protagonistas los celajes, cubiertos de neblina o dominados por distintos tipos de nubes de diversas tonalidades y formas.  Son paisajes  vívidos, visitados, soñados o recordados según los distintos estados anímicos.  Así es, si así os parece, los paisajes son así en realidad, o simplemente los recordamos o recreamos a nuestra conveniencia según los momentos.

Esta muestra de la obra más reciente del pintor resume la esencia del paisaje.

Sala de exposiciones de la Caja Rural de Teruel en Zaragoza, 17 al 30 de abril 2017

Número 39

Junio 2017
María Pilar SANCET BUENO
Miembro de AACA y AECA, Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza
Fecha de recepción: 21/6/17
Fecha de aceptación: 22/6/17
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