Desde el 19 de noviembre, en el Museo Goya-Colección Ibercaja, se puede ver la exposición El Tiempo También Pinta, conocida frase de Francisco de Goya, subtitulada Carrera Blecua Soñando a Goya, con cuadros producto de un encargo hecho por el Museo hace dos años. El resultado se traduce en 57 magníficas obras como una interpretación de lo pintado por Goya en la Quinta del Sordo, dentro del posterior título Pinturas Negras. Prólogo para el catálogo de Gaspar Mairal Buil, que puede definirse como muy completo con alusiones artísticas anteriores a Goya, el propio genial pintor y la libre interpretación de Carrera Blecua. Texto, sin duda, de obligada referencia. Sobre la entrega del pintor basta con indicar la variedad de soportes, como mixta sobre tela, mixta sobre tabla, mixta sobre cartón, mixta sobre papel, mixta sobre tabla y tela y mixta sobre tabla y cartón. A sumar la variedad de texturas, de capas, una encima de otra, que potencian cada tema.
Un rasgo muy importante en cada obra es que estamos ante el típico cuadro dentro del cuadro. Cada fondo, incluso cuando se ubica sobre parte o sobre todo el tema figurativo, es un cuadro como tal, en el sentido de ser abstracciones expresionistas que generan cambiantes espacios desde su variedad cromática. La perfecta integración de fondo y tema figurativo tiene su punto culminante en la obra Dónde estás, de 2014, con esa figura fantasmal pintada de blanco que emerge de un fondo mezcla de tenue geometría, basta ver los sugeridos planos, para crear la idónea atmósfera capaz de trastocar toda realidad. Ni digamos el reto de ofrecer la idónea variedad en el rostro de perfil que configura la serie R.G., de 2015, con cada singular fondo que vibra latente sin pausa. Rostro, al respecto, invadido por la suelta expresión en una suerte de matrimonio incapaz de separarse. Las restantes figuras humanas, sean una, dos o tres por obra, alcanzan máximas dosis por su variedad vinculada con el tema. Basta con citar Danzamandundos, de 2015, con ambas figuras inmersas en lo que parece una brutal pelea a muerte, como en Peleándose, de 2015, en Damas en duelo, de 2015, y en R-I, de 2015, tan de Goya, o las figuras sugeridas que danzan entre dispares fondos, como las series Cuaderno y nube, de 2014, y Días de alambre, de 2014. A sumar la misteriosa interpretación del fascinante cuadro de Goya El perro, auténtico anticipo de la abstracción lírica con suprimir la cabeza, que en Carrera Blecua, con el mismo título, se transforma en un muy sugerente rectángulo invadido por las texturas de un plano irregular. Su desbordante imaginación, para concluir, queda palpable en obras tipo Sueños de alambres, de 2014, con anómalas formas volando, Mi paisaje, de 2014, uno de los cuadros más hermosos por la sugestiva abstracción como fondo, los colores rojizos y la figura filiforme quizá elevándose, Nube viajera, de 2015, con el árbol, el perfil de un rostro y lo más parecido a un tridente aunque no lo sea, Se fue, mediante esa especie de cuerpo humano con alas, o Que mala pata, de 2015, a través de una atmósfera que rodea una extraña figura. Queda como remate distinto el tríptico Todos los castillos son iguales, de 2014, pues se distingue por el juego geométrico que mezcla con dos figuras fantasmales y la tercera difuminada para transformarse en una abstracción flotante sobre fondo negro.
Conocemos al pintor y su obra desde hace muchos años, sin olvidar sus impactantes actuaciones en Huesca. Después de ver tan poderosa y variada exposición, con Goya como base aceptada y auténtico reto, la pregunta es cómo serán sus posteriores cuadros, pues la huella del pintor es muy potente. Suponemos que permanecerán rescoldos goyescos que irán desapareciendo hasta amanecer otra obra.


