Art espagnol en exil y otras exposiciones del círculo tolosano

Resumen:

En 1947 tuvo lugar en Toulouse y París la exposición más relevante celebrada en Francia por artistas exiliados, Arte español en el exilio. De esta muestra, en el contexto libertario y artístico del llamado círculo tolosano, da cuenta el presente texto.

Palabras clave: Artistas exiliados, Francia, II República, Toulouse
Abstract:

The most important exhibition in France by exiled artists Spanish art in exile took place in Toulouse and Paris in 1947. This paper analyses this exhibition within the libertarian and artistic circle known as the Tolosan Circle.

Keywords: Exiled artists, France, II Republic, Toulouse

El exilio republicano en Francia tuvo realmente dos capitales, París, y en un sentido quizá más periférico Toulouse. Tanto el gran sudoeste galo, lugar tradicional de implantación española en este país, como la región parisina, fueron los lugares elegidos preferentemente por los republicanos españoles libres para escoger su lugar de residencia tras la atribución de la condición de refugiados políticos acabada la II Guerra Mundial. Precisamente en el foco tolosano[1] tuvo lugar la primera gran exposición del exilio en Francia, Arte Español en el Exilio[2], organizada por la sección de cultura del M.L.E.-C.N.T[3] en dicho país y Solidaridad Internacional Antifascista (SIA).  En todo caso hemos de decir que ya anteriormente se había proyectado una exposición en Burdeos por la Comisión Delegada del Comité Regional nº 7, Federación Local de Burdeos y Comité Regional de Juventudes Libertarias (Anónimo, 1946a; y 1946b).

Fue inaugurada el 22 de febrero de 1947 a las 16.30 en la Cámara de Comercio de Toulouse, tras haberse lanzado un llamamiento a todos los artistas antifascistas españoles (Anónimo, 1947a), clausurándose el 3 de marzo. Se demostraba así “que el arte no tiene fronteras ni pequeñez exclusivista, que es una categoría permanente, una permanencia en la lucha y no un gesto esquivo de comodidad” (Anónimo, 1947b).

En el acto inaugural Puig Elías, secretario de Cultura y Propaganda del MLE-CNT, habló en francés, presentando al público de ese país las obras expuestas:

L´Exposition –dijo-, a pour but de montrer à nos amis français le vrai visage spirituel du peuple espagnol. Pendant ces huit ans de calvaire, nos artistes, surmontant souffrances et misères, ont conservé leur âme creatrice, leur amour au travail. Si la manifestation collective de cette force morale, de cette indomptable volonté, éveille en vous émotion et sympathie, aidez-nous à libérer l´Espagne. (Anónimo, 1947c)

El orador resaltó cómo muchas veces, en el anonimato, dejando las herramientas del trabajo manual, el espíritu creador de los españoles exiliados se manifestaba siempre y en todas ocasiones a pesar de las condiciones materiales adversas. La dura prueba del exilio, con sus campos de concentración, sus trabajos forzados en las Compañías de Trabajadores o las Deportaciones a Alemania, no habían conseguido extinguir “esa luminosa pasión por la belleza que anima a nuestros artistas” (Anónimo, 1947d). Terminó invitando al público francés, muy numeroso en la sala, a ayudar a destruir la tiranía franquista.

 A continuación se dio paso al universitario y también expositor M. Sanz Martínez, que señaló que la muestra pretendía ser “una entusiasta manifestación de los valores artísticos del exilio (…) reflejando todo lo grande y espiritual de nuestra luminosa España vertebrada y enjundiosa” (Artés, 1947: 1). Una actividad cultural que hemos de encuadrar dentro de la voluntad de salvaguardar la identidad cultural española y un esfuerzo por mantener una cohesión identitaria.

Fernando Ferrer lo cuenta así:

La más vasta e interesante exposición de arte español fuera de España hasta entonces conocida, la realizó el exilio confederal, presentando estrictamente obras de refugiados. Artistas consumados al lado de artesanos… A todas las obras mayores venían a unirse innumerables objetos «menores»fabricados, en su mayoría, a punta de navaja en los campos de concentración franceses… Sus autores, practicantes, casi todos, de arte sin teoría ni escuela. El elogio fue unánime. Aquella exposición que dio la vuelta a Francia, más que de una organización determinada, expresaba la vitalidad de un pueblo que no se daba por vencido… También despertaba el más férvido interés de los eruditos y la admiración de los visitantes… Uno de los representantes del gobierno español en el exilio, dirigiéndose a J. Puig Elías –delegado responsable de la Exposición–, le dijo: «Sólo vosotros, los de la CNT, podéis crear tanta belleza, provocar tanta admiración y derrochar tanta energía». (Ferrer, 1986)

  Como escribió Federica Montseny:

Por ella han desfilado todos los amateurs españoles y franceses, interesados en el esfuerzo de creación de los emigrados. En la Exposición y en el espíritu de los organizadores en ningún momento ha primado criterio sectario alguno. Se han expuesto cuadros y obras de arte de creadores pertenecientes políticamente a todos los partidos y organizaciones antifascistas… (Montseny, 1947: 30)

Dicha exposición volvió a mostrase en París, en la Galería Boétie, con inauguración el 2 de abril, presentada esta vez por el redactor jefe de Franc-Tireur, George Altman, que inició su discurso con estas palabras: “Le sommeil de la raison engendre les monstres” (el sueño de la razón produce monstruos), en relación a la situación que Franco había generado para el alma española exiliada (G.D., 1947). Ambos recorridos tuvieron una importante repercusión mediática, especialmente en los medios de la cultura exiliada, incidiendo en el carácter ecléctico de la muestra y en el hilo conductor de tal heterogeneidad de autores y obras, fundamentado en su condición de españoles y exiliados (Stephane, 1947; Grobois, 1947; P. M., 1947; y Anónimo, 1947e). Además, el género iba desde la propia pintura y escultura, a una colección de cerámica presentada por Salvador Vila, unos bordados de Nieves y una colección de obras de bellos oficios y trabajos efectuados en los campos de concentración, entre los que se encontraba una baraja de A. José (Anónimo, 1947f): “el artesano da la mano al paisajista y al repujador, el bordado a la escultura, el oficio modesto al maestro de cerámica, el dibujante al tallista”. (Anónimo, 1947c)

Los estilos eran igualmente diversos, característica esta propia del exilio español. Obras que, según Federica Montseny:

En conjunto, en bloque, unidas y resumidas todas las obras y todos los trabajos recogidos en esta Exposición, el genio creador de la comunidad española en el exilio…, se manifiesta y representa algo que constará como episodio en la historia universal del arte… con el símbolo mismo de la realidad y de la idealidad de un movimiento humano con fuerza de torrente y ritmo grandioso y obsesionante de marcha hacia el mañana, hacia la justicia y la libertad. (Montseny, 1947: 30)

La nómina de artistas representados era amplísima, más teniendo en cuenta el escaso tiempo trascurrido tras la Guerra Mundial, lo que denota una labor organizativa importante sin que “en su inspiración y montaje haya contribuido exclusivismos partidistas ni egoísmos orgánicos” (Artés, 1947: 1). Se presentaron más de 200 obras de desigual calidad. Entre los expositores se hallaban Aldonia, Miguel Almiral, Antonio Alós, Anglada Gerard, Anglada Nart, Arnal, Argüello, R. Arquer, Astruc, F. Bajén, Blasco Ferrer, Bonet, Francisco Bores, Hilario Brugarolas, Busquets, Mariano Cadinanos, Call, Camaro, Campón, Camps-Vicens, Cánovas, Jordi Caseblanca, Antoni Clavé, José Clavero, Creixams, García Condoy, Óscar Domínguez, E. Dupouy, Espineira, Esquerda, Alberto Fabra, J. Fábregas, Sol Ferrer, Flores, Carlos Fontseré, Francisco Forcadell-Prat, Galván, García Gallo, Guillembert, González, Juan Gris, A. Jove, Celso Lagar, José Leonor, Les, Manuel Madridejos, Manolo, Rogelio Montané, Manuel, Marc, Menéndez, Miralles, Luis Monesma, J. de Morales, Nicolau, Nieves, Gregorio Oliván, Padilla, Palmeiro, Miguel Pascual, Joaquín Peinado, Ginés Parra, Picasso, Juan Pié, Pisano, Pitar, Paul Planes, Puig Pujades, Riva Rovira, Reina, Manuel Rojas, Antonio Romero, Daniel Sabater, Sales, Salvador Sanchís, Sans Amat, Sans Martín, Soteras, Tejero, Antonio Téllez, Miguel Tusquellas, Valiente, Ventura, Salvador Vila, Rey-Vila, Vinas, Vilató, Zapata, Zárate, Zurita, además de una colección de trabajos de artesanía (Brotons, Giménez, Bonet, etc.).

En escultura destacaban las obras de Manuel Rojas, Eleuterio Blasco Ferrer, José Clavero, Manolo, Pié, Madriedejos, Blancas, Antonio Alós, Monesma, Valiente, Pascual, Menéndez y García Condoy. En total, según se citan en el Album des Expositions d´Art Espagnol en Exil[4], fueron 91 artistas y 282 obras (VV.AA., 1947).

Gregorio Oliván señalaba como conclusión de su crónica:

Más bueno que malo y muy poco absolutamente malo. Cuando se piensa cómo casi todo esto ha sido hecho, en medio de qué cúmulo de dificultades siguió su empeño de Arte el español refugiado, vemos revivir a pesar de nuestras vanidades raciales. Y todavía hay ausencias como Mateo Hernández, Lobo, Fenosa, Rebull, Ferrán, Latorre, Badía y otros (…) y una representación cuantitativamente insignificante en algunos (…). (Oliván, 1947: 3)

En el ámbito libertario encontramos viejos conocidos de los años anteriores al exilio. Antonia Fontanillas se refiere a aquellos nombres que “nos recuerdan dibujos o esculturas que vimos reflejadas y comentadas en las páginas de nuestras publicaciones libertarias en España” (Fontanilla, 2001: 103); y que dieron, en prensa, revistas, portadas de folletos o libros, creatividad y contenido artístico en tiempos de la II República. Es el caso de Les (Lescaboura); Gallo, que colaborará con CNT, Solidaridad Obrera y Fragua Social, e hizo la ilustración de la obra de Felipe Aláiz Vida y muerte de Ramón Acín, siendo luego conocido en Francia como “Le Coq”; Argüello, caricaturista y dibujante de la colección literaria La Novela Española, fundada en Toulouse en 1946 ó 1947 por Antonio Fernández Escobés; Jesús Guillén (Guillember), que ilustró la portada del primer folleto que editó la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (F.I.J.L.) en el exilio, El arte de escribir sin arte, de Felipe Aláiz (Toulouse, 1946); Call, que dibujará en CNT Toulouse, etc. Entre los ausentes, viejos conocidos de las publicaciones libertarias, destaca Fontanilla a Viejo (que acabará en México), Artel, Carmona, Toni Vidal, Helios Gómez, Monleón, Renau, Lobo (que dejó su impronta artística en la revista Mujeres Libres (1936-1938), Antonio Lamolla o Francisco Tortosa (Mogente, Valencia, 1880-México, 1956), que realizó su primer óleo en 1943 en la República Dominicana y su primera exposición en 1946 en la Habana y México.

El cartel anunciador fue realizado por el dibujante de la C.N.T. Argüelles, muy activo en este tipo de realizaciones en la prensa libertaria.

Una parte de la prensa anarquista del exilio seguía arremetiendo contra Picasso, considerado artista burgués. Así Vicente Artés en las páginas de Solidaridad Obrera de París lanza un ataque a la obra que expone el malagueño, Carafe et compotier:

(…) no le vemos la punta a la «carafe»ni a la «compotier». Seguramente los yanques (sic) tendrán más pupila artística dorada por su majestad el Dólar, pero nosotros incrédulos e iconoclastas, no podemos saber ni vislumbrar el simbolismo logarítmico y pictórico de este solitario óleo que parece una metafísica extravagante rupestre. (Artés, 1947: 3)

Destaca el autor, sobre todo, la obra de aquellos artistas que saben “acercarse al pueblo, darle la mano, ayudarle a comprender lo incomprensible. Las élites del intelecto deben cooperar a ilustrar a las masas en el misterio exponente que profundizan sus preclaros pensamientos. De lo contrario no tienen derecho a hablar de la ignorancia del pueblo y del atraso mental a que se le tiene sumido y menos aún que se hable de élites que abandonan a su suerte a las masas como una nave a la deriva, hablándoles un lenguaje que no podrán comprender nunca” (Artés, 1947: 3).

Sus palabras fueron contestadas por Finister:

Al visitar la Exposición del Arte Español en el Exilio, entre todos los trabajos allí expuestos el que ha llamado más mi atención fue «Carafe et compotier»de Picasso, debido a los comentarios que suscitan sus variadas interpretaciones de los admiradores, los profanos, y  la mayoría de las veces los indiferentes. Exclamaciones de sorpresa, de incomprensión, y otras de INTOLERANCIA. ¿Por qué? ¿Nosotros revolucionarios, no podremos admitir lo nuevo en el arte? (…). La pintura cubista acoge al contemplador con reserva: no viene ella a nosotros; somos nosotros los que tenemos que ir a ella. La Pintura, como todo arte, hay que sentirla para comprenderla. (Finister, 1947: 3)

Finalizada la exposición se realizó una tómbola con obras donadas por algunos de los expositores[5].

No fue la única, pero sí la muestra de mayor relevancia celebrada en el país vecino desde el punto de vista histórico-artístico.

Años más tarde, en 1952, se organizó la segunda exposición de Artistas españoles en el exilio, celebrada también en la Cámara de Comercio de Toulouse, y organizada por Federica Montseny y Puig Elías, de la que existen relativamente escasos datos; y una tercera muestra, esta vez en el Palacio de Bellas Artes de Toulouse, entre el 24 de junio y el 3 de julio de 1958, organizada por la federación local de la C.N.T. personificada en la figura de Teófilo Navarro. Esta exposición fue ampliamente difundida, recibiendo numerosos elogios de la prensa y siendo muy visitada (Anónimo, 1958a). Contó con un cartel alegórico del dibujante “Call”[6], y un catálogo con portada de Camps-Vicens.

Formaron parte de la exposición más de un centenar de obras, pinturas, dibujos y esculturas. Desde París mandaron obra Eleuterio Blasco, Companys, Lamolla, Romero, Tusquella; de Toulouse y región sur lo hicieron Antonio Alós, José Alejos, Almerich, Brugarolas, Camps-Vicens, Call, Costa, Tella, Espanyol, Forcadell, A. Ferrán, N. Ferrán, Izquierdo Carvajal, Medina, Carlos Pradal, Josep Suau, Zurita, Bajeb, Farret, Santolaya, José Vargas y Valiente. Artistas los tolosanos en la órbita de la CNT (Anónimo, 1958b).

Mercedes Guillén escribió unas bellas palabras sobre los exiliados españoles en Francia:

Somos muy españoles y cuando estamos entre españoles nos sentimos aún más españoles. Pero tanto tiempo sin pisar la tierra, sin respirar el aire… adelgaza el hilo de nuestra sangre. Es como ver España de una manera abstracta. Por eso nuestra realidad presente se nos vuelve deseo, recuerdo y pintamos con ese sentimiento lejano de nostalgia. (Guillén, 1960: 150)

Ya desde antes de la fecha de esta exposición, quedaba claro que la situación política en España no iba a cambiar[7], siendo admitida de nuevo en organismos internacionales después de que en octubre de 1950 la ONU levantara su “veto” contra el sistema político español. En enero de 1951 Estados Unidos restableció sus relaciones diplomáticas con el Gobierno español. Poco a poco formará parte en la FAO y pedirá su ingreso en la UNESCO en 1951. Finalmente ingresará como miembro de pleno derecho en la ONU (1955)[8]. Además sufrirá una progresiva incardinación en las relaciones económicas con los países capitalistas. El inicio de la Guerra Fría en 1948 había frustrado los deseos del fin del régimen franquista.

En el plano artístico, autores como Rebull o Flores no pudieron resistirse a participar en la Bienal Hispanoamericana (Cabañas, 1992), ante la que Picasso había reaccionado escribiendo a artistas españoles y latinoamericanos denunciando la maniobra del régimen al convocar el concurso, pidiendo que nadie participara en él (Cabañas, 1996). Algunos convencidos antifranquistas como Baltasar Lobo, expuso en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo de Madrid en 1960; Viola regresó integrándose en El Paso; Clavé fue referente de la vanguardia catalana desde mediados de los cincuenta; Blasco Ferrer expondría en Barcelona en 1955; etc.

Habrá de notarse que algunos de los artistas que participan en estas exposiciones forman parte de la llamada “Escuela de París”, y en ocasiones se ha puesto en cuestión si entran o no en la categoría de exiliados republicanos, ya que estaban en París con anterioridad a la contienda. Como señala Dolores Fernández, de lo que no cabe duda es “que forman parte de la cultura del exilio republicano y sus mitos. ¿Qué sería de la cultura del exilio republicano sin sus artistas?” (Fernández, 2001: 90).

Finalizar recordando que en 1977 tuvo lugar en Toulouse la exposición Artistas Españoles Residentes en Francia en la familiarmente conocida Galería Alós (realmente Centro Cultural Arte Presente, que desempeñará hasta la muerte del artista Antonio Alós, en 1980, un papel fundamental en la vida cultural de Toulouse, promoviendo a un buen número de artistas, principalmente los del exilio), en la carretera de Revel, con obras de Pelayo, Apel. les Fenosa, José Subirá-Puig, Antonio Tàpies, Carlos Pradal, Francisco Bajén, Martine Vega, Pablo Salen, Brugarolas, Forcadell-Prat, Fauria-Gort, Camps Vicens, Vasallo Blasco, Ribero, Antoni Clavell, padre e hijo, Joan Jordá, etc.; y que entre el 16 de enero y el 6 de abril de 2010, se celebró en los Jacobins de Toulouse la muestra Toulouse, el exilio y la creación artística, centrada en la memoria y el papel que jugó Toulouse como capital del exilio español. Un homenaje a los artistas que mantuvieron una relación especial con dicha ciudad, bien porque se establecieron y tuvieron descendencia, ya porque allí se formaron, o bien porque participaron en las tres exposiciones más importantes organizadas en su honor: la de 1947, 1952 y 1958. En aquella ocasión se revivió la atmósfera de creatividad de los artistas españoles del exilio en Toulouse.



[1] Hemos de destacar los trabajos de Violeta Izquierdo, cuyas líneas de investigación giran en torno al exilio artístico y en particular al foco tolosano. Como señala esta autora, el exilio en Toulouse tiene una base sociológica diferenciada de la parisina. Esta población instalada en el entorno de la capital del Alto Garona, es de una base más popular y sindical. Por el contrario, más intelectual y pequeño burgués la que llegó a París (Izquierdo, 2002: 42, 49).

[2] Señalar que un año antes, en 1946, tuvo lugar el primer gran acontecimiento conjunto del exilio español en Europa, la muestra El arte de la España Republicana. Artistas españoles de la Escuela de París, celebrada del 30 de enero al 23 de febrero. Esta primera gran exposición internacional de la postguerra, contó con la presencia de Pablo Picasso, Francisco Bores, Óscar Domínguez, Henri (sic) Clavé, Honorio Condoy, Apel.les Fenosa, Mateo Hernández, Luis Fernández, Pedro Flores, Balbino Giner, Roberta González, Julio González, Baltasar Lobo, Manuel Adsuara, Ginés Parra, José Palmeiro, Joaquín Peinado, Ismael González de la Serna y Hernando Viñes.

[3] El periodo que va de 1939 a 1945 se caracteriza por la reorganización y escisión de la CNT a raíz del Plenario celebrado en París a finales de septiembre de 1945, precipitándose los acontecimientos a raíz del nombramiento de ministros cenetistas en el Gobierno Giral. En dicha Plenaria se escenificó el desencuentro entre el Comité Nacional de España y el Movimiento Libertario en Francia, que no reconocía a los ministros confederados y se erigía como único defensor de las tradiciones históricas libertarias. Se escindía así el movimiento entre los llamados “Posibilistas”, que ponían acento en la primacía del interior para dirigir el movimiento, y la “Ortodoxa”, que hacía hincapié en los principios, tácticas y finalidades anarcosindicalistas. Unos 22.000 afiliados pasaron a formar parte de la fracción ortodoxa, 4.500 de la posibilista y unos 3.500 abandonaron la organización. La muestra de 1947 fue organizada por tanto por dicha facción ortodoxa, en el momento en que Juan Puig Elías era Secretario de Cultura y propaganda, y por tanto delegado encargado de la exposición. Hasta 1960 no se dieron los primeros acercamientos entre ambas, quedando reunificadas tras el Congreso de Limoges de agosto de 1961, cuando la CNT contaba con unos 5.500 militantes (Herrerín, 2004: 13-91 y 447).

[4] Este Álbum se editó con posterioridad a la muestra, en septiembre de 1947, recogiendo una colección de fotograbados acompañada de distintas reseñas críticas en español y francés. Contiene 32 páginas (28×19 cm.) y se vendió en su momento por 20 francos.

[5] Poco después, el 20 de julio de 1947, se inauguró en Orán, en la Sala del “Miami”, una Exposición de Arte y Artesanía patrocinada por el M.L. y las JJ.LL., con participación, entre otros, de Orlando Pelayo, Alberto Muñoz, Nogués, Mario Zaragoza o Genoveva Duri (Anónimo,1947g)

[6] La presencia de “Call” en la prensa libertaria fue constante durante dos décadas. Junto con Argüelles, sus obras caricaturescas o satíricas se reprodujeron en prensa libertaria como C.N.T. Toulouse, suplemento Espoir, el semanario Ruta o Nueva Senda, calendarios del SIA, etc.

[7] Louis Stein señala tres fases en el intento de los republicanos de reconquistar su tierra en la Era de la postguerra. La efímera época de grandes esperanzas y euforia, de 1945 a 1946, con la resolución de la Asamblea de las Naciones Unidas el 12 de diciembre de 1946, impidiendo a la España de Franco su ingreso en Naciones Unidas o sus organizaciones especializadas, e instando a la retirada de embajadores de Madrid. De 1947 a 1949, donde el péndulo internacional se balanceó cada vez más el mantenimiento de Franco en el poder. Y hasta 1955 en que España es admitida como miembro de pleno derecho en la ONU, junto a los pactos económico militares de USA con España. (Stein, 1983: 225)

[8] A partir de esa fecha, España se incorpora a otros organismos internacionales, como la OIT (Organización Internacional del Trabajo), en 1956; la OIEA (Organización Internacional de la Energía Atómica), en 1957; la OECE (Organización Europea de la Cooperación Económica), el FMI (Fondo Monetario Internacional) y el BIRG (Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo), en 1958; y el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio), en 1960.

Bibliografía:

BIBLIOGRAFÍA CITADA

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ANÓNIMO (1947c), “Éxito rotundo del MLE-CNE en Francia organizador del Certamen”, CNT, nº 101, Toulouse, 8 de marzo de 1947.

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Número 32

Septiembre 2015
Rubén PÉREZ MORENO
Doctor en Historia del Arte y profesor en enseñanzas medias
Fecha de recepción: 4/9/15
Fecha de aceptación: 20/9/15
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