Mariano Castillo. Extracto Gráfico

 

 

Mariano Castillo ha expuesto en la Casa de los Morlanes, entre el 3 de febrero y el 22 de marzo, Extracto Gráfico, un resumen de sus veinticinco años de grabador.  En sus talleres ha grabado sus planchas y estampado su obra y, en ocasiones, la de otros artistas.  Prolífico, ha tratado infinidad de temas, con ironía, juegos de palabras y sentido del humor.  Ha ilustrado textos, poemas y cuentos de muchos autores.  Preparar esta exposición ha sido una labor difícil, hay series que no han podido estar representadas, había que elegir entre más de mil planchas.

Jazz y expresionismo abstracto siempre han ido de la mano, es la música con la que se identificaba esta tendencia artística, lejos de algo tan minucioso como es el grabado.  Sin embargo a Mariano Castillo le fascina el jazz, en su página web define el jazz como el ácido que muerde el zinc, y en la inauguración de este Extracto gráfico nos obsequia con un trío de jazz, y es que Castillo siempre trabaja con jazz, es importantísimo, sea Webster, el más free de Miles Davis o de los músicos más jóvenes. 

Las series de ciudades, a modo de souveirs o pequeñas vedute, nos las podemos encontrar por muchos lugares de la geografía de España y Portugal ¿Podríamos decir que son series alimenticias? El artista considera que sí.  Está agradecido, son sitios de gran interés para él y están hechas con dignidad.  En una ocasión le dijeron "no sé porqué vienes tan lejos si luego vuelven tus grabados", se referían a turistas españoles que compraban en Portugal y luego los llevaban de vuelta a  España.  Sus grabados son muy valorados en Portugal donde gusta mucho la obra gráfica, en general la obra sobre papel, ya sea grabado, acuarela o dibujo, pero no la serigrafía, a pesar de que en Lisboa existe una escuela importante de serigrafía.

Su labor es también de recuperación de grabados antiguos, encontramos un grabado al aguatinta sobre un grabado al aguafuerte de Pontevedra en el siglo XV y recreación de vistas que ya no existen. 

En un primer momento podemos decir que sus grabados son más ortodoxos, tanto en lo que se refiere a los temas como en lo relativo al color, este va adquiriendo importancia y en algunos momentos es el auténtico protagonista, como en el caso de Inferno, o Lo que canté, sobre el libro de Rafael Alberti Lo que canté y dije de Picasso, los personajes son de la Suite Vollard.  Los cuatro elementos son todo color, sin el color no se entienden, quizás pareceque sean más simples y en cambio tienen más trabajo, por ejemplo para conseguir el fuego ha precisado de dos planchas, una de acetato y otra  de metal, con dos colores, geranio y carmín. El viento, representado por el movimiento de los cipreses, es ácido puro levantandocomo una especie de cierzo, y los tres cipreses representan a sus hijos, el artista medita sobre su existencia y tiene la seguridad de que sin su impulso no habría hecho tantas cosas, no habría trabajado tanto, sus hijos siempre han sido su empuje.

Otros grabados han sido iluminados con acuarela, el aceite con el agua de la acuarela consigue un efecto muy especial.  El color o la falta de color potencia la expresividad, así en Los desheredados, y exclusivamente en esta serie emplea solamente el negro, a pesar de que en calcografía no se suele utilizar, en estos el autor consideró que tenía que ser negro y a sangre para potenciar dramatismo sin ninguna concesión.

Elemento recurrente en Castillo es la repetición de figuras, volviendo a Los desheredados vemos una fila infinita de mujeres enlutadas que incrementa el efecto trágico, madres y esposas desesperadas.  Repetición que, en otro sentido, vemos en grabados goyescos como en Torre de sillas o en La fuga de los gitanillos.  Para el grabador es una especie de crítica contra la rutina, lo que hacemos cada día, cada semana, cada mes…  Lo mismo ocurre con las fugas, es la lucha contra la repetición cotidiana de los actos, se trata de romper, en ellas el que se marcha del grabado es el que está coloreado, iluminado, es el disidente, en otros es la silueta, el hueco que deja el que se va.

Un espacio está dedicado a grabados eróticos o semieróticos, encontramos la base de la columna trajana en la que ha cambiado algunos elementos, nueces, grabados picassianos, Adán y Eva, escenas del Paris de principios del siglo XX, la dolce vita.  Algunos con relieves conseguidos por la impresión de dos planchas, una de ellas recortada.

De Zaragoza podemos ver muchos grabados a lo largo de todos estos años, la ciudad va cambiando y el modo de verla de sus habitantes y también del actor, que por otro lado intenta recuperar edificios y torres que ya no existen, a través de otros grabados.   Los jorabados de La Seo con personajes de El Bosco.  En Capricho Zaragozano consigue hacer que el Queen Mary navegue por el Ebro o que lo hagan barquitos gigantes de papel. La vista de Zaragoza de 1668, sobre una acuarela de Pierre María Baldi, grabador que viajaba con la familia Médici, dibujando acuarelas para ellos que luego grababa.

El tema goyesco se repite a lo largo de todo este tiempo, se inicia en el grabado con el Maestro en Los caprichos a mi capricho o De par en par, era un estudio y aprendizaje, y lo que atrajo la atención de los japoneses, le llevo a exponer en itinerancia por todo el norte de Japón, Tokio, Gifú, Sendai…, y a que gran parte de sus grabados hayan ido a parar allí.  Vuelve a la iconografía goyesca en diversos momentos porque es la que prefiere para expresarse, como en Zancos disparatados.  Los zancos son una metáfora, la forma de alejarse de los problemas y conflictos, oscuro en la parte de abajo y va tomando color en la parte superior.  

La serie de El maragato hecha para conmemorar el 250 aniversario del nacimiento de Goya, una edición de 82 ejemplares por los años que vivió el maestro, todo tiene significado, nada es azar en lo que hace Castillo.  Enuna carpeta con seis grabados sobre seis tablas realizadas por Goya en 1806, cuenta la captura del bandido Maragato, a modo de cantar de ciego, con texto de Adolfo Ayuso.

Los gigantillosde Goya pasan a ser La fuga de los gitanillos una torre de niños en la que uno se escapay sale fuera, representado en la silueta sin color.  Los desplumados, los hombres que iban a los prostíbulos en el siglo XVIII y se gastaban todo, salían desplumados.  Las sillas en la cabeza ¿Cuándo sentarás la cabeza? Sobre las mujeres queestaban en las casas de citas.  En El perro juega con El perro enterrado en la arena y el perro del retrato de Carlos III cazador encerrado en una especie de laberinto.

En vitrina podemos ver colecciones como Veinte grabados de amor y una pintura desesperada,  edición de 25 ejemplares.  Caja con 20 grabados y una pintura, o parte de una pintura.  Realizada sobre 25 bastidores, cada colección tiene un pedazo, nadie la tiene completa, de ahí que sea desesperada.   Hacia mi celda sobre Veruela y Bécquer.  De la necesidad y el exilio con poemas de Gerardo Alquezar realizados con letra tipográfica del siglo XVIII.  Diez grabados caprichosos, edición a cargo de Ramón Acín, con textos de José Antonio Labordeta, Luis García Montero, Ángel Guinda, Rosa Regàs, Félix Teira, Benjamín Prado, Julio Llamazares, Manuel Vilas, José María Merino y Clara Usón, sobre los problemas que nos inquietan: violencia de género, recortes sanitarios, educación, banca, paro, nacionalismos…  el de José Antonio Labordeta sobre los nacionalismos mal entendidos, banderas rotas. 

Otra colección es la que hizo para la editorial de Valladolid El gato gris, cada número dedicado a un poeta y con obra gráfica de un artista, dentro de una caja con los aforismos estampados en acero y gofrados, el de Castillo con poesía de Ángel Guinda.  Es algo bello y delicado, los dedos tienen que recorrer el relieve de las letras varias veces para poder leerlos, es el uso, su lectura repetida, lo que lleva a descifrarlos y disfrutarlos.

En Los desheredados, ya tratados al hablar del color o de la repetición de elementos, los protagonistas iban a ser africanos o asiáticos, pero su realización coincidió con las acciones del ejercito zapatista de liberación nacional emprendidas por el subcomandante Marcos, los periódicos se llenaron de imágenes muy dramáticas que golpearon la retina del autor, por lo que finalmente fueron indígenas mejicanos, madres buscando a sus hijos, El peón acasillado, otra vez con juego de palabras, peón de hacienda casi esclavizado, alienado, y en ajedrez, el peón que se queda sin salida, sin ninguna posibilidad, bloqueado.  Ambigüedad en los machetes y las botas, o ese fusil de madera con la bayoneta, el muerto parece un niño con una escopeta de juguete.  La única concesión al color es la máxima de Marcos ¡Para todos todo, nada para nosotros!, realizado en tres bandas la central con la frase en el muro y a ambos lados en una los militares y en otra una indígena.

En el calendario de Mariano Castillo, cada grabado sugiere un mes.  Colección de 12 grabados empleando para su realización diversos tejidos, hojas naturales, flores, lavanda, hierbas…  La técnica consiste en impregnar la plancha con un barniz de secado retardado, unos dos días y aplicando a continuación el componente que quiere grabar.  Empleando una o varias planchas, según quiera delimitar el color con las líneas grabadas o no.

Demuestra gran imaginación en toda su obra, pero quizás en Bestiario apócrifo se desborda, vemosseres fabulosos, monstruos, pobres animales que tienen las historias que ha querido inventar su autor, y a los que les atribuye vivencias y sentimientos humanos, animales que él crea muy fértilmente, sin querer le vienen Cabaya, Cierva llena, Potrancas, Coalas, Cucodrilo, Lemurcielago, Flamencoso, Morsalmón… así hasta veintiséis.  Partiendo de aquí surge la idea de El jardín de mis delicias, que está preparando para inaugurar el 25 de septiembre en el CDAN de Huesca.  Va a utilizar la idea, así como la composición y el tamaño del cuadro de El Bosco, dos metros por uno y tendrá puertas, representará sus animales, decidió que necesitaba personas, y surgieron los humanimales, estéticos personajes en posturas clásicas, neoclásicas y academias.  La obra irá acompañada de una publicación en la que a cada ser corresponderá un texto.

A la hora de valorar estos veinticinco años, Castillo habla de evolución técnica, aprendiendo poco a poco, piensa que los cambios en su obra se producen por emociones, sensaciones.  Como El Maestro, dentro de otros veinticinco o treinta años nos dirá Aún aprendo.  Al principio el horror vacui hacía que sus grabados estuviesen plenamente cubiertos, después va consiguiendo seguridad y soltura y ya no le importa que el gofrado o el color puedan dominar una obra suya.  La práctica le facilita la consecución de los efectos que pretende, el dibujo es el cincuenta por ciento del trabajo, luego el color, el conocimiento de la técnica, la limpieza y el equilibrio con el papel empleado el resto, para él es un juego de alquimista.  Compara el grabado a la obra de escritores Beat comoBukowski, Kerouac…  su escritura en apariencia es simple, quizás los que parecen más sencillos son los que más trabajo llevan.  Considera muy importante seguir viendo y aprendiendo, no sólo de los maestros, también de los artistas jóvenes, y sobre todo no perder nunca la capacidad de sorprenderse.

El perro Jirafahumano
Veinticinco años de un grabador. Casa de los Morlanes, Zaragoza

Número 30

Marzo 2015
María Pilar SANCET BUENO
Miembro de AACA y AECA, Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza
Fecha de recepción: 27/3/15
Fecha de aceptación: 28/3/15
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