En la galería Pilar Ginés, con inauguración el 30 de noviembre, tenemos cuadros del humorista Manolo Royo, nacido en Caspe (Zaragoza) el año 1951. Aunque pinte desde hace varios años, la realidad es que ha participado en varias colectivas, mientras que su primera individual es la presente exhibición.
Cuadro bien compuestos con fondo monocolor en negro, grisáceo, verde o blanco, como norma sobre panel, lo cual sirve como soporte para incorporar un radical expresionismo abstracto mediante dispares trazos, en dos o más colores, que configuran una explosiva y ágil maraña vital. Obras de notable impulso con el pintor dejándose arrastrar por su carácter.
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En la galería Finestra, siempre muy atenta a los jóvenes artistas, se inauguró, el 6 de noviembre, la exposición de Noelia Marín, con el seudónimo de Eloisse Louisse, y Samuel Hereza. Pero antes de comenzar con nuestra crítica es imprescindible un comentario sobre el Colectivo Mierda, de Zaragoza, integrado por otros artistas además de los dos citados. Comienza en 2013 y hasta la actualidad han publicado fanzines y expuesto en Zaragoza, sobre todo, Madrid y Alicante. Artistas que se definen como Grupo de presión social para todo tipo de cerdos, de imbéciles, de tristes putas, para toda la turba que se aglomera a consumir y ver MIERDA, PARA LA MASA CIEGA QUE TRAGA SU LENGUA Y VOMITA POR LA BOCA DE LA MIRADA +++ MIERDA. Actitud que nos encanta. Ya era hora que viéramos un nuevo colectivo, o grupo artístico, con actitud distinta, como fuera en los años setenta el conocido grupo Forma de Zaragoza. En su pensamiento, visto como una totalidad, tenemos además lo siguiente. Bajo el título Colectivo Mierda / Nuestro espacio sin imagen afirman lo siguiente:
“Nos horrorizan las bromas, el Colectivo Mierda no es ninguna broma.
“Trabajamos con el espacio deformado de la Realidad formándose en la mirada de espectador por formar.
“Nuestra comunidad es el tóxico más violento, nutritivo y peligroso para la imaginación después de los fríos despojos de las vanguardias del siglo pasado.
“Formada la destrucción en la mirada, reproducimos un pequeño acto y simulacro ritual que pervierte la conciencia mandando a la mierda toda Realidad.
“Somos altamente contagiosos y salimos de una larga cuarentena nocturna.
“¡Cuidado vamos a deformar y pervertir vuestra Realidad en este nuevo siglo que comienza!
Provocación y provocación como actitud sin barreras, en la esperanza de un cambio para quienes sigan su criterio y la obra del Colectivo. Su obra, de lo conocido, avala el sincero pensamiento con un rechazo visceral de la mediocridad vista como un generalizado realismo social sin ruptura personal hacia cambiantes panoramas. Destruyen, aniquilan, para ser cambiantes como artistas desde posturas individuales con el mismo criterio teórico.
Es el momento de abordar la obra de los dos jóvenes artistas que exponen en la galería Finestra. Noelia Marín, Zaragoza, 1986, exhibe obras de 2013 y 2014, con títulos como Espacio/tiempo, Camino, Pérdida, Muerte camina conmigo, Óbito, Retrato de muerte y Seres mitológicos. Gran dominio de la línea y de la técnica, por supuesto también en los grabados, con predominio de blancos y negros, como colores afines a temas tipo fetos, radiografías del tórax, rostros enigmáticos con aire tenebroso y esqueléticas figuras, como norma con tendencia a atmósferas inundadas de tono tétrico. Para cualquier espectador buscando ternura y belleza sin más puede darse la vuelta. Como contraste, que ignoramos si es su nueva línea, también tenemos las abstracciones geométricas Espacio/tiempo y Camino también, obra hecha con papeles pegados. Vemos la variedad de técnicas, como aval hacia un muy buen discurso artístico dentro de cualquier tema.
Sobre Samuel Hereza, Zaragoza, 1989, expone obra de 2014. Siempre abstracciones geométricas con fondos blancos y dos en ocres, como norma mediante fuertes colores muy bien combinados. También añade manchas expresionistas con texturas y figuras angustiadas, desde luego con alta supresión de elementos formales para potenciar el tema.
Dos artistas que tienen como punto en común el expresionismo al servicio de una visión humana muy negativa, lo que es en múltiples facetas dentro de numerosos países.


