Con motivo de su segundo aniversario, la exquisita galería Grisselda, c/ San Agustín, 4, local 4A, inauguró la exposición Al natural, 20 de febrero al 20 de abril, del pintor y escultor Fernando Román, México, 1953, que vive en Zaragoza desde 2009, año que comienza su aventura-reto con la cerámica.
Antes de comentar la cerámica, dejamos constancia de tres cuadros que completan la exposición, siempre basados en la mujer como protagonista. Los fondos se caracterizan en un cuadro por la abstracción geométrica y en los dos restantes por las expresivas abstracciones con impronta etérea. A sumar la espiritualidad nacida de la expresión facial en dos obras y en la restante con esa intensidad de su mirada. Si sumamos los fondos, que son abstracciones, y el tema principal, los rostros de mujer, estamos, según hemos indicado en otras ocasiones, ante los típicos ejemplos del cuadro dentro del cuadro, con significados diferentes pero acoplados entre sí, en el sentido de que todo nos habla sobre la personalidad de cada figura femenina, pero también que las abstracciones pueden vivir independientes.
Las numerosas cerámicas, siempre gres, datan de muy finales de 2013 y 2014. El tema se basa entre una y cinco figuras por escultura, con tendencia geométrica mediante la característica supresión de elementos formales. La clave, consideramos, está en las variadas expresiones faciales, con muchas miradas dirigiéndose al cielo para enfatizar en el tono espiritual. Tres esculturas, Elegancia materna, Mirando al cielo y Elegancia sutil, se singularizan por la máxima supresión de formas, con el hueco y la curva como protagonistas dentro de su énfasis expresivo. De similar belleza es Pareja joven, con la tierna pasión y el impecable juego geométrico atrapadas entre sí con máxima naturalidad.
Como definir sus esculturas. Elegancia, espiritualidad, toque solemne cuando lo requiere el tema, fuerza en ese lugar preciso, amor pasión deslizándose hacia el interior abrasado desde fuera.


