Entre el retrato de la Marquesa de Ecinares, de Pradilla, y el collage de Françoise Vanneraud, titulado Miradas desplazadas, hay más de noventa años de “eterno femenino”. Un recorrido desde finales del siglo XIX y todo el siglo XX, en torno a la figura femenina inspiradora como objeto erótico y madre inmaculada por los creadores artísticos, es el eje vertebral de la exposición organizada por la Obra social Ibercaja. La exposición presenta una selección de 50 piezas, realizadas en diferentes soportes: pintura escultura, fotografía, obra gráfica, instalación y dibujo.
La transformación de la mujer, como queda reflejado en el arte, ha sido condicionante de la transformación de la sociedad contemporánea. Si en el siglo XIX los simbolistas y modernistas representaban damas elegantes, refinadas y distinguidas, que aparecen ataviadas con lujosas ropas, adornadas con valiosas joyas. Buen ejemplo de todo ello es la ya descrita Marquesa de Ecinares, de Pradilla oDama de sociedad, de Sorolla. Frente a este modelo, aparece la femme fatale; Decía Valle-Inclán: “la mujer fatal es la que se ve una vez y se recuerda siempre”. Con obras como La mujer morena de Romero de Torres, Consuelo, de Nonell o La empolvada, de Zuloaga.
En la España los primeros años del siglo XX, la lucha por las visibles desigualdades de género, hace que artistas como María Blanchard, Maruja Mallo y Olga Sacharoff, pasen a ser iconos del feminismo, configurando el modelo de la mujer moderna, que se adentra en la crítica y enseñanza del arte. Pero una cosa es la teoría, y otra bien distinta, la práctica. El pesimismo social, se verá representado en la obra Mujer ante el espejo, de Gutiérrez Solana, una mujer abnegada, de agria expresión, ante el inminente cambio producido con la victoria del bando nacional, tras la Guerra Civil. Quizás un pequeño problema de ubicación, incluso de representación, presenta la obra vieja y joven, de Zubiaurre, obra atemporal, que apuesta por la diversidad entre el regionalismo, y el modernismo cosmopolita, tan enfrentados en esta época.
Las vanguardias, en especial el surrealismo, pondrá de nuevo, la representación de la mujer desnuda, sin más atributo que su propia belleza. Debemos destacar, de este periodo. Figura de mujer, de García Gondoy, Femme au miroir, de Julio González, Pablo Serrano, con su mujer acostada y por supuesto, Picasso, con su Femme debout.
Hacia finales del siglo XX, nuevas formas de ver el arte irán dosificando lo femenino, con el medio artístico, varias generaciones de artistas, se dan cita en esta exposición con ese objetivo. Desde Botero, Manolo Valdés pasando por el Equipo Crónica, hasta las nuevas geografías representadas por Mapi Rivera o la ya citada Francoise Vanneraud darán una visión propia, tan variada como la propia persona o sus propias creencias
Quizás, esta exposición sirva para dar a conocer, en pleno siglo XXI, la omnipresencia de la mujer como objeto representado por parte del hombre, mientras se lucha por recuperar la poca o escasa representación de creadoras en museos o exposiciones
En eterno femenino. Retratos entre dos siglos.
Ibercaja Patio de la Infanta
24/10/2013- 16/03/2014


