La concepción pintar con el alma, es una de las características más peculiares de la personalidad artística. El binomio poesía y pintura, pintura y alma, constituyen con más delicadeza y exactitud expresada, la identidad plástica de la artista zaragozana Isabel Larrode Pellicer. Pintora, diseñadora Licenciada en Bellas Artes en la Facultad de San Jorge de Barcelona. En estos momentos se encuentra dando los últimos retoques a su tesis doctoral, que es una codirección Universidad de Barcelona-Universidad de Zaragoza, titulada "Experiencia zen y Pintura Aragonesa contemporánea".
El pasado mes de mayo, pudimos apreciar la última exposición de la artista zaragozana, “paisajes soñados”, ubicada en la sala multiusos del Stadium Casablanca. Cada una de esas telas, de un amplio repertorio de variaciones cromáticas, contiene una amalgama de sentimientos que cautiva en seguida al visitante. En estas composiciones, donde lo figurativo le gana la batalla a lo irreal, alma y color están contenidos en estados de ánimo.
Vicent Van Gogh decía “sueño mis pinturas y luego pinto un sueño”, las pinturas de Larrode Pellicer surgen sin condicionamientos, sólo óleos, el bastidor, y con el pincel en la mano. Composiciones de ensueño cuyos paisajes interiores están presentes en el alma de la artista. Cada composición es el resultado de una larga meditación sobre el componente sentimental de los argumentos elegidos.
Artista de honda raíz intimista, los colores cálidos y a la vez elementales que presenta en sus obras, describen una fórmula expresionista, rara vez vista en artistas actuales, bien ejecutadas en naturalezas y sobre todo en lo que podíamos llamar “apuntes” o “pruebas de color” de cuidada realización y grata contemplación, cumpliendo de nexo de unión entre la concepción estética de la artista y las emociones del espectador


