Emilio Gastón: utopía-lírica de la materia

Lo poético impregna con fuerza la treintena de piezas escultóricas que el polifacético creador Emilio Gastón (Zaragoza, 1935) muestra en la Escuela Superior de Diseño de Aragón, en una exposición inaugurada el pasado 29 de mayo, que sirvió a la sazón de marco para la presentación de uno de sus últimos poemarios con título “Frágil contiene esculpoemas”. La ingente actividad desarrollada por Gastón en los campos profesionales de la abogacía y de la política, no le ha impedido comprometerse en algunas de las más interesantes experiencias culturales de carácter colectivo impulsadas en nuestra tierra, ni encontrar vías válidas para la expresión lírica de una interioridad que pulsa siempre por desplegarse, con ironía, en el fértil terreno de lo social a través de diversos medios expresivos.Si, como poeta, (su primer poemario –El hombre amigo mundo– al que han sucedido diez libros, data de 1958) la importante labor desarrollada en este campo le ha sido suficientemente reconocida, su faceta de escultor ha resultado menos difundida a escala pública, aunque ambas se muestran igualmente eficaces en el grado de consecución de sus objetivos, demostrando una tenacidad inquebrantable en la búsqueda por integrar todos aquellos valores universales definitorios de “lo humano” en su sentido más positivo.

Sendas actividades creativas se plantean en realidad como un frente de lucha común pleno de coherencia con el resto de sus actividades vitales, y alientan la fructificación de un pensamiento que se caracteriza por su rebeldía e inconformismo, por su rechazo visceral hacia todo tipo de injusticias y desalienaciones. En el campo escultórico, es el hierro el material elegido para reivindicar la utópica posibilidad de la conquista de un “mundo nuevo” asentado en otros valores alternativos, a través de una plasticidad resuelta en conjugaciones líricas que no se dejan amedrentar por la natural aridez del lenguaje escultórico. Los “hierros” de Gastón sugieren fuerza interior, una actitud ante el mundo de indudable firmeza y un deseo de permanencia que no limitan, sin embargo -paradójicamente- el fluir natural de las capas más frágiles y efímeras de la intimidad del artista, con apreciable flexibilidad y frescura.

En su práctica escultórica, Gastón no sólo sabe sacar partido de las ricas evocaciones propias del material férreo, sino también poner en juego sus connotaciones simbólicas, sustanciando un mundo personal rico en vivencias, querencias idealistas y aspiraciones humanísticas. Sin ignorar las coordenadas generacionales que le corresponden, -que en lo escultórico supusieron una auténtica edad dorada- lo inconsciente y los inesperados efectos del azar  coadyuvan a dar rienda suelta a su ferviente deseo de comunicarse, y de aportar una alternativa creativa a lo que de gris y convencional coarta la libertad humana y condiciona el discurso natural de lo social, tal y como él lo entiende, sin letargos, ni actitudes acomodaticias. Notas comunes con sus enunciados poéticos definen temas y argumentos de su escultura, que no renuncia tampoco a perder la perspectiva humana en su informalidad, tanto como en su sentido más profundo. Ritmos espaciales se combinan con ciertas experimentaciones surreales u oníricas en superficies y texturas que desvelan la fascinación que el artista siente por el medio, y el inequívoco sentido lúdico que lo orienta hacia su resolución final. Por último, cabe destacarse el fondo crítico que se trasmite con claridad a través de la simplicidad y un cierto infantilismo consciente de las formas, inspiradas por un evidente sentido del humor: reflexionaba Baudelaire en sus Curiosités esthétiques sobre la enorme importancia del sentido del humor en las artes plásticas, sobre su poder para expresar lo que en mayor medida caracteriza la esencia contradictoria de lo humano y sirve para definirlo como tal. En su propia reflexión sobre tales cuestiones, Gastón se intrinca por esta vía algo heterodoxa, tan compleja como sugerente, con la entusiasta disposición de un incorregible y nunca inocente “soñador”.

Escuela Superior de Diseño de Aragón, Zaragoza

Número 19

Junio 2012
Juan-Ignacio BERNUÉS SANZ
Miembro de AACA y AECA. Doctorando en el Depto. de Hª del Arte, Univ. de Zaragoza
Fecha de recepción: 15/6/12
Fecha de aceptación: 18/6/12
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