Como la gran mayoría de los artistas zaragozanos de su generación, o simplemente, aragoneses que desarrollaron sino toda, gran parte de su trayectoria artística en la ciudad del Ebro. La figura artística y humana del pintor, investigador e ilustrador Anselmo Gascón de Gotor (Zaragoza, 1865 – Huesca, 1927) ha sido poco o muy mal estudiada. A veces, algunas instituciones aragonesas, han tenido a bien realizar exposiciones al celebrarse la onomástica de según qué personaje. En esta ocasión, el Ayuntamiento de Zaragoza, ha tenido a bien, realizar una pequeña, pero no por menos insignificante exposición dedicada a este insigne artista que soportó en vida la censura y las críticas por defender a la Torre Nueva.
![]() |
La exposición está formada por 49 obras del artista, 41 de los herederos, cuatro del Museo Provincial, dos del Ayuntamiento y 2 de un coleccionista particular. Estas obras hacen un repaso meticuloso por lo que fue la biografía del artista. A los trece años, y coincidiendo con la muerte de su padre, comienza sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios, siendo sus profesores Mariano Pescador y Eduardo López del Plano. Obteniendo medalla de tercera clase en la Exposición Aragonesa de 1885, ante este éxito ampliará sus estudios en la Escuela Nacional de Pintura de Madrid a través de una primera pensión que le proporcionará el Círculo Mercantil de Zaragoza a propuesta de su presidente Basilio Paraíso, para más tarde ser pensionado por el Ayuntamiento de Zaragoza. Durante este tiempo en Madrid, se formará en el estudio de su maestro, el también pintor zaragozano Marcelino de Unceta, de quién asimilaría su estilo pintoresco y factura minuciosa, que se vería representado en obras como Timbaleros del Ayuntamiento de Zaragoza, o Alguacilillo, verdadero testamento artístico que se conserva en la Corporación aragonesa y que forma parte de la exposición. También fue destacado retratista, especialmente a raíz del retrato que le hizo a Alfonso XIII en 1908 que le daría el empuje definitivo en su carrera. En la muestra destacaremos obras de género al gusto decimonónico, se tratan en su mayoría de retratos de personajes populares como Joven aragonesa, que obtuvo la mención de honor en la Nacional de Bellas Artes de 1895 y sería comprada por el Estado para el Museo Nacional de Pintura, pero por deseo del pintor fue llevado al Museo de Zaragoza, donde actualmente se encuentra como depósito del Museo del Prado, Esperando, cuadro de grandes dimensiones pintado en 1904, que representa a un grupo de músicos ambulantes sentados tras una mesa, en el que destaca la cabeza y manos del músico que sostiene el trombón entre las piernas. También aparecerán en la muestra retratos familiares, más libres e intimistas como el retrato de su hermano, el sacerdote, Pedro Gascón de Gotor, o el de su hijo Anselmo Gascón de Gotor y Giménez, cuyo retrato parece tener una clara influencia con el retrato de Lydia, la hija de su otro gran amigo, el también artista Francisco Pradilla.
Además, entre las pinturas y cuadros se expone una pequeña representación de su trabajo como historiador e investigador, entre los que destacan los dos tomos realizados junto a su hermano Pedro de su Zaragoza Artística, Monumental e Histórica, obra muy alabadapor la Academia de San Fernando, adquirida por el Estado, siendo en la actualidad pieza importante “como fuente documental y gráfica inexcusable para el estudio de la Zaragoza de fines del siglo XIX”, según Gonzalo Borrás en la introducción de la edición facsímil publicada por Ibercaja en el año 1993. Así como una representación de los 1.391 documentos entre cartas, tarjetas y periódicos, que obraba en poder del pintor sobre la Torre Nueva, reunida en función de su cargo como secretario general de la Asociación Ciudadana pro defensa de la Torre Nueva, documentación que su nieto, Anselmo Gascón de Gotor y Palacios, donaría al Ayuntamiento de Zaragoza en mayo de 1996.
![]() |
Tras los acontecimientos ocurridos por la demolición de la Torre Nueva, el pintor escribirá: “es bien lamentable que resulte inútil apelar a las Academias; que sea inútil hablar de historia y de arte a los taifas concejiles, nueva banda negra, bárbara y asoladora. Es lamentable, en fin, no poder conseguir que triunfe la razón y la cultura y que a quién la defiende le llaman inculto”. Motivado por todo esto, se trasladará a Huesca, ahí obtendrá mediante oposición Cátedra de Dibujo en el Instituto de Segunda Enseñanza, a su vez, fundará junto al Obispo Supervía, una Escuela Católica para Obreros y su academia de dibujo que albergará a jóvenes y prometedores artistas como a Ramón Acín. Mientras sus obras empezaban a venderse en el extranjero, se le nombra miembro de la Real Academia de la Historia en 1917, desde donde daría a conocer la casa de Goya en Fuendetodos, conseguiría declarar Monumento Nacional al Templo del Pilar, evitaría la venta de tres relicarios del Papa Luna…etc.. Llegó a dirigir Diario de Huesca y la revista España Ilustrada, colaborando asimismo como ilustrador en Blanco y Negro, La Esfera, Museum o La Ilustración Española y Americana. Sin abandonar el interés por su querida Zaragoza, después de tantos esfuerzos y sinsabores, llegaría una pequeña recompensa, seis años antes de su muerte, el Ayuntamiento de Zaragoza, le concedió la Medalla de oro de la Ciudad, que también figura en la muestra. Fruto de su dedicación y sensibilidad al patrimonio de nuestra ciudad, cuya conservación defendió a costa de todo y de todos
El pintor zaragozano Anselmo Gascón de Gotor
Casa de los Morlanes
25/10-4/12/11




