Arte de África más allá del Primitivismo

Todavía hoy, el arte africano, a pesar de su extraordinario interés, es un gran desconocido para el espectador. Todos los esfuerzos por eliminar el lastre del eurocentrismo heredado en nuestros discursos artísticos no solo ayudan a enfocar la historia del arte, sino también a formar una ciudadanía más preparada para la interculturalidad. Por esta razón, la exposición Colores de África en el Centro de Historias de Zaragoza ha sido, a nuestro entender, una de las más importantes de la temporada de 2011 en Zaragoza, pues quizá hay salas de mayor renombre y, sin duda, proyectos que multiplican el presupuesto de esta exposición; sin embargo, pocas exposiciones hemos tenido ocasión de disfrutar con un discurso expositivo tan bien construido y con obras de calidad tan novedosas para los espectadores. La casualidad ha querido que en los últimos días de la exposición, coincida en el Centro de Historias con el proyecto Desaparecidos del fotógrafo Gervasio Sánchez, quien en varios trabajos anteriores ha mostrado magistralmente la violenta realidad africana de los conflictos armados y denunciado el inmoral comercio de armas y minas antipersona de los países ricos, incluida nuestra patria, a los conflictos bélicos africanos. Y es que no podemos cerrar los ojos ante lo que ocurre en eso que los medios llaman África Subsahariana, lo mismo que tampoco podemos ignorar la riqueza de su cultura y su tradición artística. En este sentido, la exposición es una puesta en valor de lo africano, que se realiza mediante un recorrido por el arte africano desde el siglo XIX a nuestros días. El planteamiento de los comisarios David Maturén, Ricardo Ostalé, Santiago Echandi y Francisco Blanco, es sin duda ambicioso, por la gran complejidad del tema. No hay un África, sino muchas. El arte africano no es uno, sino muchos. Harían falta muchas exposiciones para un recorrido completo y el Centro de Historias no es el parisino Musée du quai Branly. No obstante, el buen hacer del comisariado nos ofrece un recorrido lo suficientemente significativo para poder hacer en una visita un itinerario por lo más representativo del arte africano en la edad contemporáneo. 

Lo cierto es que arte africano y gusto moderno forman un binomio indisoluble, que a menudo condiciona la presentación de las exposiciones. El arte africano dejó de ser considerado atávico, imperfecto y desagradable justo con la aparición de del arte de vanguardia, cuando se convirtió en una referencia de la Modernidad. Todos los artistas coleccionaron arte africano y se inspiraron en él hasta el punto que, lo mismo que no hubiera habido Renacimiento sin los modelos de la Antigüedad Clásica, tampoco se explica la obra de nuestros artistas modernos: Gauguin, Derain, Vlamink, Matisse, Picasso, Brancusi, Modigliani y un largísimo etcétera que hoy llega a Barceló, sin la influencia del Arte Negro. Este Primitivismo enfoca el arte de África desde "nuestro" discurso artístico. La exposición, no obstante, nos ofrece el recorrido por el siglo XX del propio arte africano, que desde unas raíces propias, las tallas y máscaras de su arte tribal, ha seguido una trayectoria propia, reflejo de su propia historia.

Colores de Áfricase  inicia con una extensa muestra de arte tribal africano, para ofrecer un vario repertorio de tallas, máscaras y otros objetos de la región occidental y central de África. La propia belleza de estas piezas y las explicaciones sobre el significado ritual de gran parte del arte tribal son el preámbulo para el resto de la muestra, en la cual se observa continuamente cómo tradición y modernidad se entrelazan. En esta parte del arte tribal, que en cierto modo representa el África precolonial, hay obras pertenecientes a las culturas Bamara, Lobi, Makonde, Mumuye, Bamileke, Songye, Yoruba y otras, que ofrecen una oportunidad de contemplar en conjunto la diversidad de este tipo de arte. Ninguna supone un "estilo" y cada una debe contextualizarse en su universo simbólico. Existen muchísimas culturas artísticas más y otras tradiciones de gran antigüedad, pero el objetivo de Colores de África no es la (inalcanzable) exhaustividad, sino la selección de unos ejemplos muy representativos para trazar un panorama amplio del arte africano. Este recorrido se presenta en la siguiente etapa marcada por el Colonialismo y el contexto ideológico del evolucionismo cultural que denigró las culturas africanas y las redujo a fósiles etnológicos de formas sociales primitivas. La idea de que el negro y su cultura eran inferiores justificaron la esclavitud y el colonialismo. El eco de esta forma de pensar aparecen la exposición en una gran vitrina en la que, a modo de relicario, se exhiben algunos de los fetiches de nuestro imaginario colonial. El "otro" aparece como inferior, con estrambóticos adornos corporales como marca de diferencia y salvajismo. Las racistas teorías del evolucionismo cultural se reflejaron en nuestra iconografía popular en las aventuras de Tintín en el Congo, en el TBO o en la cancioncilla del Colacao. Desde el punto de vista del diseño gráfico, la pieza estrella es el simpático Conguito de Juan Tudela. Aunque algunas de estas obras recientemente se han visto envueltas en la polémica, ninguna fue creada con una pretendida carga racista, sino que son un reflejo de su tiempo que hoy nos permite una reflexión crítica. La parte final de la exposición, la más extensa, salta de la pátina de las tallas antiguas con restos de sacrificios a los colores intensos, atractivos y hasta estridentes de arte actual…. lleno de vida, humor, crítica. Nos encontramos ya en la etapa de la descolonización de África y el Postcolonialismo. En cierto modo, pasamos del gesto de la máscara, a la ironía de la crítica política y la corrupción. En esta parte, la diversidad geográfica que aparecía en el arte tribal se concentra principalmente en dos focos, la República Democrática del Congo, en la región central, y Tanzania, en la zona oriental del continente. Los artistas seleccionados para el Congo presentan una tendencia hacia la denuncia política y social con un estilo directo, algo ingenuo, pero con una figuración sarcástica y potente. Convulsión y violencia caracterizan estas pinturas. Para su descripción ya no es necesario recurrir a las descripciones etnológicas de los rituales, sino a los catálogos de armas de repetición, como el fusil AK-47. En el caso Tanzania, encontramos la pintura de Edward Saidi Tingatinga (1932-1972), George Lilanga (1934-2005) y sus seguidores, que desarrollan el tema de la identidad colectiva y la vida cotidiana como principales argumentos temáticos. En estas salas se produce una explosión de color, dinamismo y alegría.Otras piezas de la exposición nos enseñan a hacer de la necesidad un arte y el ingenio del artista africano para reutilizar materiales de una manera que asombra incluso a nuestros artistas del reciclado. El diseño expositivo, a cargo de El Directorio, ha ambientado esta invitación al arte africano de una manera fresca y atractiva.

Colores de África

Centro de Historias
Del 29 de Septiembre al 11 de Diciembre de 2011

Colores de África, en Centro de Historias, Zaragoza

Número 17

Diciembre 2011
David ALMAZÁN TOMÁS
Profesor en el Departamento de Historia del Arte, Universidad de Zaragoza
Fecha de recepción: 4/12/11
Fecha de aceptación: 7/12/11
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