Alegría, color y vistosidad, son algunas palabras que describen la ciudad de Málaga, pero también genio y arte, palabras que van unidas al descubrir la figura del malagueño más universal, Pablo Ruiz Picasso, que puede contemplarse a través del Museo Casa-natal y la Fundación Pablo Ruiz Picasso, dos estupendos lugares para ver a Picasso en estado puro. Por ello no es extraño, que la baronesa Thyssen, haya depositado en la ciudad una parte importante de la colección de arte del siglo XIX. El Museo Carmen Tyssen-Bornemisza, se encuentra ubicado en el Palacio de Villalón, anteriormente denominado Palacio Mosquera, que data del siglo XVI. Combinar pasado, presente y futuro, no siempre es tarea fácil. Cómo la mayoría de los edificios históricos, este palacio ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de los siglos, para adaptarse a los gustos y usos de las distintas épocas. La rehabilitación del edificio no ha sido fácil, con los nuevos aires modernos de los sesenta, el edificio fue despojado de todo vestigio histórico, haciendo desaparecer arcadas y columnas que la conformaban, así como su portada renacentista de piedra arenisca. La restauración del edificio, ha devuelto a la ciudad un espléndido edificio en medio del casco histórico restituyendo las trazas originales, arcadas y columnas de mármol, así como la galería del patio principal y un pequeño torreón, cuya fachada permaneció oculta más de un siglo por la edificación continua. Todo ello hace que el valor histórico, estético y simbólico de lo que fue en el pasado el edificio, sea entendido como expresión del futuro. Fuera del conjunto expositivo, un edificio de nueva planta se proyecta ante nuestra mirada, destinado a albergar los servicios administrativos y operativos del museo, ubicado en la Plaza del Sagrado Corazón, anexo a este, un singular edificio de estilo barroco malagueño, se ha rehabilitado para albergar la sede de la Fundación Palacio de Villalón, gestora del museo. La portada renacentista recuperada, marca el inicio de la visita, desde ella se accede al gran vestíbulo que recupera, mediante el silencio de la contemplación, épocas pasadas. La gran escalera, protegida por una armadura del siglo XVI, dará paso a las tres salas permanentes, compuestas por 220 obras, que recorren gran parte de la pintura española del siglo XIX, recordemos que una parte de esta colección recorrió la geografía española, bajo el título “La pintura española en el cambio de siglo en la colección Carmen Thyssen”. Zaragoza, fue una de las ciudades que tuvo la oportunidad de poder verse la muestra en el Palacio de Sástago, en el año 1998.

Mariano Fortuny. Corrida de toros. 1867
El arte decimonónico español ha sido poco estudiado y escasamente conocido. Nació con la aspiración de emocionar a un público amplio, siendo en las modernas ciudades donde la alta burguesía alimentará el mercado de la pintura a través de la espectacularidad tanto en los temas como en los formatos dando a aparecer la pintura impresionista y con ella el primer arte moderno, en contraposición a los circuitos oficiales que ofrecían las Exposiciones Nacionales, cuyas obras se han conservado en las colecciones de los museos, siendo siempre más accesibles tanto al público como para los historiadores. La Colección Carmen Thyssen- Bornemisza se inicia de manera simbólica, medio siglo antes, con la magnífica Santa Marina de Zurbarán, emblema de la tipología del retrato del Siglo de Oro español. La segunda planta está dedicada al costumbrismo andaluz, quizás una de las “estrellas” de la muestra, el visitante se verá intensamente identificado con las figuras de Cabral y los Bécquer. El costumbrismo es heredero del siglo XVIII, la curiosidad de los intelectuales ilustrados sobre las costumbres populares promovieron, con el tiempo, un cambio profundo que deparará en el romanticismo. Andalucía se convirtió en la quintaesencia de la imagen romántica en España. Sus gitanas, toreros, bandoleros o procesiones, ocuparon la imaginación de escritores y artistas románticos, quienes deben mucho más a la pintura británica que a la española, en gran medida gracias a foco afrancesado. Quizás el mejor representante sea Fortuny, quién cultivará una pintura de pequeño formato, colorista y espontánea, cuidadosa en los pequeños detalles y de tema amable Corrida de toros, expuesta en esta planta, así lo demuestra. De forma paralela, se nos muestra el paisajismo naturalista, identificado por artistas como Barrón o Carlos Haes, con sublimes paisajes donde la naturaleza campa a sus anchas a través de pequeños detalles pintorescos. El profundo debate sobre las señas de identidad y la construcción de la imagen de España, se verá claramente representado en la última parte de la muestra a través de ejemplos destacados: pintura catalana (Casas), valenciana (Muñoz Degraín), vasca (Zuloaga), en cambio, de la comunidad autónoma aragonesa, el museo cuenta con dos buenas representaciones, Juan José Gárate, con una pequeña pero preciosa escena titulada Banquete interrumpido, y del gran maestro Francisco Pradilla dos pequeñas escenas tituladas Lavanderas gallegas y Lavanderas en el río respectivamente . El contacto directo de muchos artistas con la bohemia parisina, propicia la radical novedad de sus propuestas, haciendo que algunos de estos artistas empiecen a mirar abiertamente a la pintura internacional. Las figuras de Sorolla, Romero de Torres y Zuloaga, bien representados en la muestra, serán los artistas españoles de mayor proyección internacional en el cambio del siglo XIX al XX.
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Julio Romero de Torres. La Buenaventura. 1922
Exposiciones temporales:
La primera exposición temporal que se podrá disfrutar en el Museo Carmen Tyssen, se titula “La tradición moderna en la colección Carmen Tyssen. Monet, Picasso, Matisse, Miró”. Presenta una selección de obras contemporáneas dentro de la misma colección, del arte español, en el periodo 1890-1960, aunque también caben algunos ejemplos relevantes de la pintura internacional cómo Monet. La muestra que podrá verse entre el 14 de junio y el 16 de octubre del 2011, intenta establecer un dialogo entre los artistas españoles con más proyección internacional y algunas corrientes tanto europeas cómo americanas, que dieron como resultado la configuración de la llamada modernidad. Así pues en seis etapas, veremos el desarrollo del arte español del último tercio del siglo XIX, de la mano de artistas como Casas, Rusiñol o Sorolla, artistas cuya formación comenzaría en París, y no en Roma, como era costumbre, asistiendo a la formación del impresionismo, de la mano de Monet, entre otros. Estos artistas realizarán sus obras al aire libre, renunciando al negro, y utilizando colores brillantes, con pinceladas sueltas y abocetadas, donde poder captar los distintos matices de la luz y el color. En torno a 1905, las vanguardias surgieron en Europa, artistas españoles como Picasso, Gris, o Miró, buscaban una nueva experimentación plástica al margen del pasado. En la España anterior a la Guerra Civil, las vanguardias que llegaron, coincidieron con un retorno a las lenguas más conservadoras del resto de Europa, lo que se conoce como “retorno al orden”. En Barcelona, ese “retorno al orden” permitió la vigencia del neucentisme, mientras que en Madrid, daría lugar a uno de sus mejores representantes, Benjamín Palencia, quien junto a otros pintores de su generación, marcharía a París y formarían lo que se denominó la “Escuela de París”. Tras la Guerra Civil, tendrían que pasar más de diez años, hasta que una nueva generación de artistas saliese a la luz. A finales de los años cincuenta, Tápies y Saura serían sus mejores representantes, mientras que el primero había dejado el periodo “Dau al Set”, para ahondar en la expresividad de la materia, Saura, iniciaría su obra madura a finales de los cincuenta dentro de una figuración de colores sobrios, inspirada en la obra de Goya y en la pintura del Siglo de Oro español. La última parte de la muestra, se centra en la llegada de la abstracción. Los años cincuenta abren las puertas al extranjero, llegan noticias de una nueva corriente artística, la abstracción. La primera exposición de arte americano en 1958 en el Museo de Arte Contemporáneo permite a los jóvenes artistas, ávidos de nuevas ideas, descubrir nuevas tendencias, esto unido a los primeros viajes a países como Francia permitieron percibir una nueva abstracción lírica, heredera de Kandisky . Artistas como Feito, Casamada, y Manuel Fernández Mompó, están bien representados en la muestra.
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Ramón Casas. Interior al aire libre. 1892
Independientemente del morbo y los ríos de tinta que en los últimos meses ha suscitado el cambio en la dirección del museo y de un destacado miembro del patronato, a las pocas semanas de ser inaugurado, lo cierto es que “Placer” es el término especialmente indicado que podría definir este nuevo museo, el esfuerzo realizado para que una de las mejores colecciones de arte del siglo XIX se vea reunido en un solo lugar, sólo es compensable con la calidad de las obras expuestas. Una alternativa más que completa la amplia oferta cultural y turística de Málaga
Museo Carmen Tyssen Málaga. Palacio de Villalón. Calle Compañía 10
De martes a jueves de 10:00 a 20:00. Viernes y sábados de 10:00 a 21:00. Domingos de 10:00 a 20:00. Lunes cerrando.
Visita de la colección permanente 6€
Visita a la exposición temporal 4€
Combinada colección + exposición temporal 8€
Entrada general reducida 3,5€
Entrada temporal reducida 2,5€
Estudiantes acreditados menores de 26 años y visitantes mayores de 65 años, desempleados acreditados y discapacitados acreditados
Entrada gratuita: Menores de 12 años acompañados de un adulto, miembros del ICOM, titulares del carnet de prensa y guías acreditados




