Exposición de lo cotidiano. Teatro tecnolúdico

 
¿Glorificarme!

No soy lo mismo que los grandes.

A  todo lo que han hecho

pongo mi “nihil”.

No quiero leer ya nada más…

Vladimir V. Maiakovski, Nube con pantalones, 1914-1915

La poesía y el arte han querido siempre recuperar su papel perdido en la vida de los grupos humanos. El mayor problema que aparentemente encuentran en su camino hacia este anhelo, es que alcanzarlo supondría su propia negación, dado que en la Prehistoria, antes de la escisión de la figuración y la escritura, de la expresión y la comunicación, del arte y de la poesía, paradójicamente presentes en todos los ámbitos de la vida, no ostentaban el trono ni la definición de hoy. Todo lo demás no supone más que una labor de investigación acerca de sus capacidades en un nuevo contexto natural: el de la industria. Esto es: electrodomésticos, burocracia ansiada de independencia, literatura gris y mundos futuros por construir.

La Historia nació cuando la Poesía –y, como ínfima parte de ella, el Arte- perdió su lugar y comenzó a deambular en forma de mímesis entre las diferentes instituciones históricas emergentes, la religión y el poder. Hoy ha quedado atrapada por el mercado bajo el lema “arte por el arte” de una falsa autonomía. No obstante, esta trascendencia histórica suya ofrece su primera ventaja. Por ello, en la actualidad la poesía es una primitiva moderna que alza sus malos modales en una red de protocolos inconscientemente consensuados. Pero esto no basta. La poesía, para reencontrar su capacidad para intervenir, modificar y construir la vida humana, debe atentar directamente contra aquello que hoy la apresa y que además separa la realidad misma de nuestras consciencias: el valor de cambio de los objetos.     

En este sentido y como ya han intuido muchísimas personalidades de las artes plásticas de inclinación marxista como Karel Teige, o historiadores del arte sensibilizados por la pedagogía como Hebert Read, la poesía, ejercida fuera de sus límites institucionales (nos referimos a los límites definitorios consensuados hoy ideológicamente), establece un puente posible, capaz de salvar el estado de alienación propiciado por el modo de producción actual inspirado en el fordismo, en el taylorismo y, sobre todo, instigado por el valor de cambio.

Esto es lo que se propone el grupo zaragozano de tecno-poetas cuando, tras declararse continuadores de la magnífica obra de Maiakovski y sus amigos futuristas (poeta soviético que afirmó que la poesía es por ejemplo una consulta al médico), niegan su condición de actores teatrales, de “performers” (dígase de aquellos que profesionalizan los “events” en los “programas culturales públicos”), de artistas y escritores, con el fin de reafirmarse como investigadores (recordemos el “Himno al científico” de Maiakovski) y experimentar directamente y en público con el azar y el automatismo de los electrodomésticos, no de hélices de antiguos submarinos militares ni de perforadoras financiadas por las más prestigiosas plataformas geológicas internacionales –esto estaría muy bien-, ya que encuentran preferible armarse con batidoras, micro-ondas, ventiladores, planchas metálicas, lupas, cucharas, tenedores, etc. ¿Existe mejor manera de reconciliar el automatismo de nuestra olvidada y relegada subconsciencia, con el que materializamos en las máquinas y con el que ya nos ofrece la realidad exterior en forma de inercia? Entonces, ¿cómo esperáis dar explicación a nuestros actos más rutinarios?

De esta forma y presentado por un estupendo cartel de arte “outsider” -esto es, que no lo es (arte)-, han trasladado estos experimentos el 20 de junio al centro de tercera edad “Casa Amparo”. Al día siguiente lo intentaron en la Plaza de San Lamberto con una enorme máquina de la risa inspirada en una pintura de Paul Klee de 1922, capaz de integrar las emociones humanas en un gigantesco aparato móvil equipado de luz, sonido y alta proyección. La amenaza constante de una inusual lluvia en un junio zaragozano, impidió que esto así fuese. Sin embargo, los experimentos fueron retomados en el Teatro del Mercado el día 22, los cuales se iniciaron con una muestra pública de lanzamiento de pigmentos sobre un telón (a modo de las máquinas de pintar de los nuevos realistas franceses Niki de Saint Phalle y Jean Tinguely) que luego sirvió de marco escenográfico para el resto de investigaciones, consistentes en declamaciones de amor dirigidos a diferentes electrodomésticos, en la confección de poesías automáticas a partir de palabras depositadas por el público en un recipiente al azar, al más puro estilo automático de Tristan Tzara, y en la corrección de una famosa canción con diferentes objetos, en una transposición al ámbito musical de las “cobra-correcciones” de Asger Jorn, como en otro momento hiciera el grupo norteamericano Negativland. En todo este torbellino de lúcidas conclusiones, donde ninguna historia tenía cabida, simples actos como tomar el té podían empaquetarse en una escena y ser repetida a voluntad del público gracias al interruptor de nuestra voz, en una suerte de homenaje a Lewis Carroll y su matemática cotidiana. 

Finalmente, el prestigioso teatro municipal quedó un tanto alterado de manchas y demás, lo que despertó ciertas iras del aparato técnico del establecimiento, todo a la vieja costumbre de los “chauts” de las veladas dadaístas parisinas, amenizadas con la participación del canto-autor Franco Deterioro y el grupo zaragozano de synth-punk Metano.

Una vez transcurridos estos eventos, sus restos objetuales, marionetas, un marote, lupas, casos de disección, monos de trabajo confeccionados mediante la sublime técnica del ensamblaje, también las tazas de té, han sido expuestos en el escaparate de la Galería “espacio visiones” para el disfrute público, relevando así la verdadera naturaleza de toda muestra plástica: la permanencia y la ausencia simultánea de una vivencia anterior. Cada uno de los investigadores creó su uniforme y sus marionetas en una asombrosa socialización de los esfuerzos y habilidades individuales, sin que nadie dictase cómo estos debían ser. Aún así, el resultado fue extraordinariamente unitario y coherente. 

Pocas veces puede verse hoy una disposición tan digna y una firmeza colectiva tan decidida, sobre todo en la realización de un proyecto tan arriesgado. El Grupo zaragozano de Tecnopoetas nos ha demostrado que la poesía, más allá de versos, páginas y nombres ilustres, mantiene aún viva su capacidad para reconciliarnos con una realidad nuestra que para buena parte de la mentalidad actual alimentada con los argumentos de los poderes públicos y privados, de las instituciones y de la cultura establecida (como siempre ella existe, no nos engañemos), se nos presenta hostil y ajena a pesar de ser la materialización más exacta de nuestros pensamientos.

 
Jornadas de reflexión e investigación, acontecidas entre los días 20, 21 y 22 de junio de 2011, y coordinadas por el Espacio Visiones de Zaragoza de la Fundación Rey Ardid.

Número 15

Junio 2011
Manuel SÁNCHEZ OMS
Vocal del AACA. Miembro del AACA y de la AECA
Fecha de recepción: 30/6/11
Fecha de aceptación: 30/6/11
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