Las joyas de la corona

        Coleccionar, y más si se trata de arte, es buscar una pieza, guiado por la intuición, la mejor, seleccionando unas piezas y rechazando otras, dando forma a un cosmos propio, de este modo, el coleccionista pasa de ser un mero “recolector” a un creador. Las colecciones importantes de arte han sido promovidas principalmente a lo largo de la historia por el poder político y el empresarial, a veces, ambos de la mano para  mejorar su imagen pública. Cumpliendo así dos objetivos claros, la rentabilidad, y el amor al arte. A lo largo de los últimos años, las diversas entidades bancarias han tenido a bien enseñar parte de esos pequeños tesoros que son las colecciones artísticas, que han ido formando a lo largo de los años. Recordaremos por ejemplo, la exposición que pudimos ver en la temporada 2005-06 titulada “Colección CAI de arte contemporáneo” comisariada por Ángel Azpeitia dentro de los actos del centenario de la entidad, tampoco podemos olvidarnos de la espléndida “Selecta. Del Greco a Picasso. Colección Santander”  que  pudimos disfrutarla a comienzos del 2010 en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. Ibercaja, para esta ocasión, ha dado a conocer a través de la exposición “De Goya a nuestros días”, una pequeña selección de la pintura y escultura de la colección patrimonial que posee la entidad bancaria, algunas obras que forman parte de esta exposición, pueden verse de forma gratuita en el MICAZ Museo Ibercaja Camón Aznar Zaragoza,
              

Goya. La Gloria o La Adoración del Nombre de Dios

 
 
    La muestra se divide en tres partes, tomando como punto de partida a Francisco de Goya, artista que sobresale en el panorama nacional e internacional, ya que rompe con cualquier limitación estética. No vamos a desglosar la biografía del artista, gente mucho más experta ya se han encargado de ello, pero sí citaremos algunas de las piezas del de Fuendetodos, todas ellas, se encuentran en la exposición permanente del Museo Camón Aznar, el boceto de La Adoración del Nombre de Dios,  o La carga de los mamelucos, son sólo algunos ejemplos. Junto a Goya, Conrado Guiaquinto, que tanto influyó en el desarrollo de la escuela española de la segunda mitad del siglo XVIII, es representado en esta muestra con la obra El sueño de San José, obra inspirada en un pasaje del Evangelio de San Mateo relativo a la Sagrada Familia poco después del Nacimiento de Jesús. Tres serán los artistas españoles de este siglo que sobresaldrán: Antonio González Velázquez, con un complejo boceto, vinculado claramente a la ciudad de Zaragoza, La construcción de la primitiva Santa Capilla del Pilar, primer boceto del que sería la pintura al fresco existente en la Santa Capilla del templo pilarista, realizada entre 1752-1754. Francisco Bayeu con las obras El Espíritu Santo rodeado de ángeles y Trampantojo de retablo de la Inmaculada Concepción, ambas obras, de indudable estilo eminentemente decorativo. Por último, aunque no menos importante, el valenciano Salvador Maella, que aparece representado a través del boceto Aparición del niño a San Antonio de Padua, definitivo boceto para una obra mucho mayor, para la iglesia de San Pascual del Real Sitio de Aranjuez, destruido durante la guerra civil española.
           
        

Pradila. Niebla de primavera en Italia

 
 
        La segunda parte de la muestra, está dedicada a la pintura española del Romanticismo al cambio de siglo. Los seleccionados son Pradilla, Beruete, Barbasán Muñoz Degraín y Rusiñol. Todos ellos tienen en común varias cosas: En primer lugar, que las obras que se presentan, son paisajes, en segundo lugar, son artistas que se iniciaron en España, pero que completarían sus estudios en Roma o en París, y en tercer y último lugar, a todos ellos les influenció de alguna manera las enseñanzas paisajísticas de Carlos Haes, catedrático de Pintura de Paisaje en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 1857; De todos los artistas, nos centraremos en Pradilla y Barbasán, por ser los únicos artistas aragoneses representados en este periodo. Del primero, considerado “el segundo mejor pintor aragonés después de Goya”, autor de Juana La Loca  o de La Rendición de Granada, por poner algunos ejemplos, nos ofrecen la obra titulada Niebla de primavera en Italia exquisita escena costumbrista con una atmósfera llena de desolación y de miseria en la mirada de los habitantes. La obra fue realizada en España en 1907, sacada de un apunte de las lagunas pontinas, paraje de marismas ubicado al sureste de Roma en el que malvivían de la pesca y de la agricultura emigrantes de diversas zonas italianas. El lugar era especialmente conocido por el ambiente  insano que se respiraba y por la posibilidad de contraer la malaria, enfermedad que padecieron varios artistas españoles, que cómo Pradilla, estaban becados en “la ciudad eterna”. El otro artista aragonés becado en Roma, sería Mariano Barbasán, que al igual que Pradilla, también se instalaría en Roma al concluir sus obligaciones de pensionado, en concreto, en la pequeña población de Anticoli Corrado, especializándose en la pintura de temática costumbrista y paisajística. La zampoña es la obra representada del pintor en la muestra, obra de gran tecnicismo cromático y lumínico, pues el autentico protagonista, no es el pastor que está tocando la zampogna, instrumento de viento típico de Abruzzo, sino el amplio celaje que domina toda la obra.
       
 

Gargallo. El joven de la margarita o El aragonés

 
 
 
 
        La última parte de la muestra, cómo no podía ser menos dentro de la cronología de la historia del arte, muestra el arte español del siglo XX, mediante una crónica de lo que ha sido nuestro arte de ida y vuelta. Así escultores aragoneses como Gargallo con su pieza titulada El joven de la margarita o El aragonés, primera pieza cronológicamente en esta exposición, o Honorio García Condoy, con su Cibeles, quienes vivieron de primera mano la agitación de las primeras vanguardias que habían sido iniciadas por Picasso, a través sus constantes viajes a París o Roma. La modernidad artística de posguerra, se verá representada en las primeras tentativas abstractas, simbolizadas en las primeras galerías, la madrileña Clan, propiedad del zaragozano Tomás Serál, y la galería-librería de Karl Buchholz, que darían paso a la creación de grupos de artistas como “Pórtico” o “El Paso”, artistas como Saura, Serrano o Viola, están bien representados en la muestra. También están presentes, otros artistas como Salvador Victoria, con su Martinete pintado en París o José Manuel Broto (Les Echos I), artistas silenciosos que permanecen en el mundo de la representación de la imagen, uno de los grandes retos del siglo XXI
 
 
 
De Goya a nuestros días. Colección Ibercaja
Patio de la Infanta. 5/05-13/08/11

Número 15

Junio 2011
José Antonio VAL LISA
Miembro del consejo de redacción de AACADigital
Fecha de recepción: 28/6/11
Fecha de aceptación: 28/6/11
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