Una aportación imprescindible para el conocimiento de la ciudad.

“Si el conjunto de las artes ha sido siempre el más fidedigno correlato de cómo hemos ido pensando, habitando y conociendo el mundo y también nuestro lugar en el mundo y la justicia de esta distribución, debemos considerar a las ciudades como obras de arte supremas, el signo aúreo de nuestro jeroglífico.” Tomo prestadas las palabras del filósofo y escritor Félix de Azúa publicadas en la introducción a un sugerente texto: La invención de Caín (Madrid, 1999), en el que se evidencia no sólo la fascinación del autor por la vida urbana sino el hecho de que esta es el único marco posible para la producción de la cultura, a la vez que la manifestación más fiel de los valores y los gustos de cada momento. Una cita que quiero utilizar para introducir una magnífica obra dedicada a una ciudad, Zaragoza, y a un siglo, el XX, enmarcado por dos grandes hitos que transformaron decisivamente la fisonomía de la ciudad y con ello la vida de los ciudadanos: la Exposición Hispano-Francesa de 1908 y la Exposición Internacional de 2008.

Un libro necesario que se ha convertido, desde el momento mismo de su publicación, en una referencia ineludible para cualquier interesado, especialista o no, en la historia de la ciudad, y que ha recibido el reconocimiento público e institucional mediante la concesión del Premio a la difusión de la arquitectura en Aragón en la XV edición del Premio de Arquitectura García Mercadal (2010), y el Premio Especial Goya 2010 concecido por AEAGA (Asociación Empresarial de Artes Gráficas de Aragón) al libro mejor editado el año pasado. Una obra que ofrece una visión global de Zaragoza a través del análisis de la forma urbana y de los edificios, y que nace de diversos eventos organizados a partir de la Exposición Internacional de 2008: las exposiciones “Un siglo de arquitectura en Zaragoza: 1908-2008. Historicismo, Vanguardia, Divers-idad” con sede el Colegio de Arquitectos de Zaragoza (2008), “Genius Loci: Visiones Artísticas de una ciudad. Zaragoza 1908-2008” con sede en Cajalón (2009), y “Zaragoza 1908-2008, la evolución urbana de una ciudad. Registros urbanos de una centuria”, celebrada ese mismo año también en el Colegio de Arquitectos. Actividades que se completaron con la publicación de un plano guía de los edificios más significativos en la historia de la ciudad, Zaragoza: itinerarios, arquitectura, espacios, lugares, paisaje, y el catálogo Genius Loci. Visiones artísticas de la ciudad, en el que se recogían las visiones y los sueños de los artistas sobre Zaragoza. Por tanto, nos encontramos no ante un texto aislado, sino frente al voluminoso (por su tamaño y su contenido, 500 páginas en concreto) resultado de un ambicioso proyecto cultural promovido por la Demarcación de Zaragoza del Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón. Una iniciativa desarrollada a lo largo de los últimos dos años, que venía a llenar un vacío en el conocimiento de la historia de la ciudad, continuando, por otro lado, con actividades previas de esta misma institución como fueron la exposición “Cartografía y Grabados” organizada en 1980 bajo el comisariado de los arquitectos Luis Faci y Ricardo Marco, que dio lugar a la publicación Evolución histórico-urbanística de la ciudad de Zaragoza, editada en 1982.

Es preciso comentar todos estos antecedentes para comprender la trascendencia que en la reconstrucción de la historia de la ciudad está teniendo una institución: el Colegio de Arquitectos de Aragón (Demarcación de Zaragoza), quien junto con la Universidad de Zaragoza (a través de las aportaciones de numerosos historiadores de la Facultad de Filosofía y Letras, de todas las áreas del conocimiento: historia antigua, medieval, moderna, contemporánea e historia del arte, además de geografía), ha realizado las aportaciones más relevantes para conocer mejor el pasado de nuestra ciudad, lo cual sin duda debería permitirnos construir un mejor futuro para ella.

Pero no es este el momento de hablar de otros especialistas o instituciones, sino de centrarnos en quienes han promovido la mayúscula obra que tenemos entre nuestras manos, porque en cualquier proyecto humano al final (o al principio), siempre hay que encontrar a personas concretas que son las que ponen en marcha la tarea, asumen los retos y las dificultades de llevarla a cabo y luego, saborean (si es reconocida su labor) los resultados. En este caso se trata del tandem arquitecto/historiador conformado por Ricardo Marco y Carlos Buil, quienes desde hace años nos vienen sorprendiendo con excelentes productos culturales en los que la arquitectura, la historia, el urbanismo y el arte actual se mezclan en un diálogo interdisciplinar sin alharacas ni estridencias y con resultados muy notables.

En este caso, el desafío era importante, puesto que se trataba no sólo de recoger la cartografía histórica y contemporánea, las imágenes históricas y actuales de los espacios y edificios fundamentales, sino de combinar todas estas fuentes con la redacción de un exhaustivo catálogo urbanístico y arquitectónico, acompañado de estudios puntuales sobre ambas disciplinas en su relación con Zaragoza que han sido redactados por diferentes autores (arquitectos, urbanistas e historiadores), y a todo ello darle forma de la mejor manera posible. Y, para tranquilidad y satisfacción de los editores y de los lectores, puede decirse que el resultado ha sido, sin duda, espléndido, y no sólo por el cuidado diseño (que se debe a Entornoqbico) y las magníficas fotografías (Daniel Salvador), sino por el atractivo y extenso contenido.

El libro presenta una lógica estructura: en primer lugar, tras las inexcusables presentaciones institucionales y de los coordinadores, la parte dedicada a la arquitectura reúne dos extensos e interesantes textos de análisis de la arquitectura del siglo XX (arquitecto Carlos Labarta Aizpún) y de la arquitectura del cambio de siglo (arquitecto Miguel Ángel Alonso Val), que se completan con un catálogo de fichas arquitectónicas de 66 edificios construidos entre 1908 y 2008. A continuación, en la segunda parte, se dedica una serie de capítulos al estudio de la evolución urbanística de la ciudad, contando para ello con profesionales expertos en la materia como en la primera parte (arquitectos José Antonio Lorente, Fernando Aguerri, Manuel Ramos y Ramón Betrán); esta parte se completa, igualmente con 37 fichas en las que se plantean cuestiones fundamentales para el crecimiento de la ciudad, desde la política de la vivienda, la evolución del tejido residencial o de los principales espacios urbanos, la intervención en el casco histórico de Zaragoza, el papel del ferrocarril y su relación con la ciudad, o el desarrollo industrial. Fenómenos, todos estos, en los que participan factores y agentes que tienen que ver con la economía, la sociedad, la población y el crecimiento demográfico, que no pueden obviarse y que ponen de manifiesto que el estudio de la ciudad debe ser abordado necesariamente desde una perspectiva múltiple, tal y como se ha hecho en esta publicación. De ello dan fe la larga nónima de autores que han colaborado bien en la redacción de las diversas fichas (y cuyo recuento, dada su extensión, omito remitiendo a la consulta de la obra), bien proporcionando documentación, o en la redacción de la tercera parte, el imprescindible atlas histórico y arquitectónico de Zaragoza (realizado por Andrés Álvarez, Antón Castro y Guillermo Fatás), en el que se resumen cronológicamente los principales acontecimientos del siglo XX. El libro concluye con la indispensable bibliografía y, por si fuera poco, con un extraordinario CD en el que se recoge la planimetría y las fotografías aéreas de la ciudad, y un plano desplegable en el que aparecen reunidas más fotos y un plano localizador de los espacios y monumentos principales. Como resulta evidente tras este mínimo recuento de los contenidos, se ha realizado un trabajo ímprobo que no hubiera sido posible (así lo recalcan los editores), sin el apoyo de instituciones como el Ayuntamiento de Zaragoza, la Institución Fernando el Católico y Cajalón.

Quizás una breve (y entusiasta) reseña como esta no sea suficiente para subrayar los logros conseguidos con esta publicación, que son muchos, pero para concluir quiero insistir en algunos aspectos que considero aportaciones fundamentales de este proyecto. La obra no sólo proporciona un conocimiento riguroso, preciso y pormenorizado del proceso de crecimiento y transformación de la ciudad en un período fundamental para la misma, sino que contribuye a la conservación de su patrimonio al llamar la atención sobre edificios o conjuntos arquitectónicos hasta ahora inadvertidos o minusvalorados como las viviendas para obreros o la arquitectura escolar, destacando el papel de arquitectos poco conocidos como José Romero o poniendo nombres y apellidos a los edificios actuales, es decir, identificando a los arquitectos que han trabajado en Zaragoza y de los que poco se sabe fuera del ámbito arquitectónico, lo cual sirve para completar el panorama de los profesionales que han ido construyendo la ciudad a lo largo del siglo XX y en la primera década del siglo XX. No es menos importante el hecho de que este libro es una fantástica carta de presentación fuera de nuestra comunidad autónoma, pues permite establecer comparaciones y relaciones con otros arquitectos y ciudades a lo largo de diversas épocas, a la vez que situar a Zaragoza en el nivel que le corresponde al nivel nacional, dando a conocer en otros territorios las obras, algunas muy singulares, que se han levantado en nuestra ciudad y que están a la par de lo construido en el resto del país y en el mundo como, por ejemplo, evidencian los edificios realizadas por José de Yarza García en los años cincuenta (el cine Palafox o la estación de servicio Los Enlaces). Un texto, en suma, de lectura imprescindible no sólo para los especialistas, sino para cualquier ciudadano interesado en la historia reciente de Zaragoza, su hogar, que nos enseña a saber ver y mirar la arquitectura contemporánea.

Ricardo Marco y Carlos Buil (editores): Zaragoza 1908-2008. Arquitectura y urbanismo. Zaragoza, Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, Demarcación de Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, Institución Fernando el Católico, Cajalón, 2010

Número 13

Diciembre 2010
Ascensión HERNÁNDEZ MARTÍNEZ
Profesora de la Universidad de Zaragoza y crítico de arte, miembro de AACA
Fecha de recepción: 30/12/10
Fecha de aceptación: 30/12/10
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