El encanto de los coloridos y texturas de una gran muralista

 

Es estupendo que una mujer artista ocupe la Lonja con una exposición monográfica, y más tratándose de una figura de trayectoria consolidada, como es el caso de Teresa Ramón, pues en su caso la elección viene a confirmar el prestigio de este espacio, que para muchos artistas aragoneses supone el marchamo de la consagración social en su tierra… y también un reto difícil de encarar. Cuando me enteré de que ella había decidido llenar ese espacio con grandes pinturas realizadas ex profeso durante los últimos dos años pensé que se iba a desaprovechar la gran ocasión de mostrar una retrospectiva, acompañada de un catálogo monumental donde se repasase su carrera artística. Pero he de reconocer que me ha encantado el resultado, pues todo aparece muy bien estudiado, desde el montaje temático, con metáforas paisajísticas a un lado y grandes rostros humanos al otro, a la distribución de los lienzos según sus coloridos, que por cierto entonan muy bien con el escogido como fondo para la pared. He disfrutado mucho con los sutiles efectos matéricos y cromáticos, con coloridos terrosos y añiles muy experimentales, típicos de la inspiración africana que subyace en la puesta en valor de nuestro desierto de los Monegros. Pero me ha encantado sobre todo la coherencia del conjunto, incluso por la manera de presentar algunas grandes pinturas grapadas al muro, para resaltar más si cabe la especialidad de Teresa como muralista: el decorativismo de los colores planos, sin ilusión de modelado ni perspectiva, las grandes superficies de color, la poética contemplativa… Todo me recuerda los grandes lienzos de Puvis de Chavannes, uno de mis artistas favoritos, cuya influencia creo adivinar a través del filtro de otros magisterios modernos, empezando por el sintetismo de Gauguin y continuando con la linealidad caricaturesca de Picasso o Juan Gris, pasando por las doliente figuración del muralista Guayasamín hasta llegar a las grafías y efectos matéricos de Tàpies (pues también Teresa gusta de distribuir abundantemente la t, como signo autorreferencial). Todo ello como vehículo de unas preocupaciones muy de nuestro tiempo: la ecología, la solidaridad con los pueblos de África, la denuncia del sufrimiento de las mujeres… (los “cardenales” a los que alude el título de la exposición no tienen nada que ver con los jerarcas de la iglesia católica). Menos me ha convencido el documental donde contrasta imágenes de los Monegros con otras de Nueva York, a veces emparejadas de forma algo aleatoria, sin que tengan mucho que ver. Pero viene muy bien disfrutar sentado de esos paisajes y de la hermosa música de fondo, para reposar tanto los sentidos como la mente entre tanta intensidad de estímulos. La experiencia se puede culminar también con el catálogo o con una visita a la web de la artista. Ojalá también se publique un día una monografía histórico-artística que revise su trayectoria; pero, efectivamente, esto es algo que aún puede esperar, pues ella goza de buena salud y está en su plenitud. Ha superado con buena nota el reto de la Lonja.

Teresa Ramón: Desiertos y Cardenales; Palacio de la Lonja, Zaragoza

Número 13

Diciembre 2010
Jesús Pedro LORENTE
Director de AACADigital
Fecha de recepción: 15/12/10
Fecha de aceptación: 15/12/10
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