Cuadros y esculturas de Ruiz de Eguino

El escultor, pintor y grabador Iñaki Ruiz de Eguino, San Sebastián, 1953, inauguró en la galería Pilar Ginés, el 23 de septiembre, con recientes cuadros y esculturas. Estamos ante el típico artista muy culto, pues no olvidemos que, además, es crítico de arte, escritor, comisario de exposiciones y conferenciante. Dichas condiciones personales eran necesarias citarlas porque ni de lejos captamos la razón para exponer esos cuadros y, encima, ante su condición de pintor expresionista abstracto desde 1972. Cuadros muy flojos, elementales, mediante una especie de generalizadas y dominantes nubosidades etéreas sin hondura, sin magia, al servicio de lo que se entiende como abstracción lírica. Para mayor catástrofe, y ya lo sentimos, queda de manifiesto su escaso sentido del color, razón para que todo chille sin lógica cuando incorpora algunos tonos fuertes, de ahí el predominio de lo atemperado en exceso para que nada resalte. De los cuadros se salvan los basados en bandas temblorosas e irregulares paralelas a la base.

Ruiz de Eguino ha dado conferencias, entre tantas, sobre Jorge de Oteiza, motivo para que conozca su obra sin fisuras. Asume, por tanto, la influencia del escultor, como por ejemplo la muy conocida y excepcional serie titulada Cajas metafísicas, consistente, vía simplificación, en un frontón tapado con huecos, de la que Ruiz de Eguino ofrece una variante a través de dos planos. Influencia también detectable si comparamos esculturas de Oteiza tipo Construcción vacía con tres unidades planas positivo-negativo B, de 1957, con obras de Ruiz de Eguino tipo Relación espacial, de 2003, que consisten en la interrelación de varios planos. Pese a dicha influencia, en las abstracciones geométricas de Ruiz de Eguino vibran, sin posibilidad de error, unas sensaciones creativas con excepcional belleza y, de pura obviedad, un impecable y extraordinario sentido del volumen. A partir de aquí estamos ante un artista. Domina, además, el juego de los planos, para definir con precisión una especie de generalizada levedad con fuerza, que ni de lejos es una contradicción, la cual se obtiene mediante la combinación de lo estrecho que da paso a los amplios planos con dispares ángulos, de modo que se ofrece un quieto movimiento impecablemente interrelacionado y el hueco capaz de dispares espacios casados entre sí. En dichos amplios planos, como tales, se ubica un concepto radical del trascendente vacío, lo que ni es pero es todo, que nutre de forma constante la visión global de cada escultura. Quedan otro tipo de esculturas, también abstracciones geométricas con el hueco y el vacío como factor dinámico. Aludimos a obras filiformes elevándose en quiebros hacia cualquier espacio. Esculturas personales, refinadas, con fuerza controlada, hermosas hasta el aburrimiento.

galería Pilar Ginés, Zaragoza

Número 12

Septiembre 2010
Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Presidente de AACA
Fecha de recepción: 30/9/10
Fecha de aceptación: 30/9/10
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