El pintor José María Martínez Tendero nació en Albacete, ciudad que Azorín definió como la nueva Nueva York de la Mancha. Estudia Bachillerato en las Escuelas Pías, colegio en el empieza a pintar y diseñar carteles. Uno de sus maestros sería el arqueólogo Samuel de los Santos, que con el tiempo sería director del Museo de Albacete, al que ayudaba en la ejecución de los planos durante las excavaciones romanas e ibéricas. A los 17 años decide estudiar Arquitectura en Valencia, estudios que dejaría con gran disgusto de los padres, decidiendo apuntarse en al Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos en Valencia, centro en el que estudió tres cursos, teniendo como profesores destacados a los pintores Genaro Lahuerta, director de la Escuela Superior, y Francisco Lozano. En 1970 llega a Zaragoza, un año después expondrá en la Sala Gambrinus y le otorgarán la Medalla de Oro en la V Bienal de Pintura y Escultura Premio “Cuidad de Zaragoza”, así como en el Salón de Pintura de Ejea de los Caballeros (Zaragoza). En 1972 obtiene la Medalla de Oro del Premio “San Jorge” de pintura. Esta es una breve reseña para una biografía que no está ni mucho menos concluida, todo ello listo para afrontar su primera retrospectiva, comisariada por el crítico de arte Manuel Pérez Lizano, con 86 obras de muy diversos temas, desde los bodegones, pasando por los paisajes, abstracciones o la arquitectura que podrán admirarse en el Palacio de Sástago.
Diversas son las etapas que veremos a lo largo del recorrido que realicemos, así un primer periodo tenebrista entre 1971-73, se caracterizará por una evolución pictórica y por el nuevo uso de las texturas y las diversas capas, que serán un constante, eso, y el siempre presente recuerdo a la obra de Bacon o Rauschemberg, emergiendo un extraordinario y cambiante sentido del color que atrapará al espectador en el ir y venir de cada rincón de las obras. La otra gran apreciación serán los retratos, sobre todo los femeninos, siempre más libres, otorgándole en cada una de sus obras, el protagonismo a la mujer con dosis originales. Así pues en el lienzo Alegoría de la medicina (1981) tendremos en un plano superior un cielo nuboso, del que nacen diversos destellos procedentes del Sol, mientras que en inferior una figura femenina es proyectada sobre Zaragoza, con la Basílica y otros monumentos.
Nos queda por repasar la última pero no menos importante, parte de la exposición, la dedicada a la arquitectura. En esta sección veremos una amalgama de espacios, formas y colores. Los grandes cuadros vienenses, recogen los trazos arquitectónicos que se van creando como una especie de rasguños realizados directamente sobre el lienzo y que, corroboran la belleza del conjunto con sus iglesias. En esta dirección es ineludible recordar las cuatro serigrafías que el artista realizó para la Exposición Internacional Zaragoza 2008, con la hermosa Torre del Agua oteándose entre las brumas de los cielos difuminados y planos parcialmente nubosos.
En esta última parte, el visitante tendrá la oportunidad de poder contemplar el último periplo artístico entre el 2009-10 con obras como Cuidad para un sueño. El pintor y Zaragoza ó Sueño de San Jorge en donde el artista representa a un San Jorge cuyos colores son propios de una amplia gama de grises y negros, en donde el joven San Jorge, de notable belleza su desnudo, plácidamente está soñando, cuando es amenazado por una especie de prisión de entramado geométrico cuya cambiante gama de grises y negros se ve reflejado en el espectador.
Martínez Tendero representa a través de esta retrospectiva una dilatada trayectoria que contempla lo más destacado de sus muy definidas etapas y la firmeza de su estética.
PARA SABER MÁS:
Martínez Tendero. Espacios para un sueño (1971-2010)
Palacio de Sástago. Diputación Provincial de Zaragoza
13/05-18/07/10


