Entre los días 13 de noviembre de 2009 y 10 de enero de 2010, el zaragozano Paco Rallo regresa a Huesca con sus obras flexibles, abiertas al diálogo, inspiradas siempre por un anhelo de integración -pero, al mismo tiempo, alejadas de cualquier presuntuoso discurso totalizador-, en doble exposición que subraya su estrecha vinculación con la capital altoaragonesa: la primera de ellas, en la «coqueta» librería Anónima con el título Esos signos gráficos llamados letras, en la que su creador rinde homenaje a 9 tipógrafos, «grandes maestros que diseñaron en su tiempo tipografías que han marcado el devenir de esta disciplina y que abarcan un periodo tan interesante como extenso, desde la huella preciosista de Joaquín Ibarra y Marín, contemporáneo de Goya e impresor del Rey Carlos III, hasta las sugerencias aportadas por el más joven de ellos, Paco Bascuñán, que acaba de morir hace un mes de un infarto». Resulta un conjunto unitario de creaciones informáticas de pequeño tamaño -70 x 50 cm-, muy personales y preciosistas, elaboradas entre 2001 y 2009, que se adecúan con mucha oportunidad a las condiciones de la pequeña sala-librería que les sirve de marco, que Rallo ha elegido entre otras posibilidades para su presentación, por su doble condición de lugar con indudable encanto y ámbito de encuentro cultural y vivencial; gestionado magníficamente por José María Aniés: este espacio ya emblemático en la vida cultural oscense, ha recibido muy recientemente el Premio Librero Cultural, que concede la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) en colaboración con la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas perteneciente al Ministerio de Cultura.
La preocupación actual de Rallo que, con ánimo integrador, trata de plantear viejos problemas estéticos a través de lo que pueden aportar las tecnologías que son propias de nuestra informatizada sociedad, se plantea en estas obras con un predominio de lo lúdico, orientado por las sugerencias que al artista le suscitan el mundo de la tipografía y la personalidad de algunos de los máximos representantes de esta interesante disciplina, no por desconocidos del gran público, menos importantes, como advierte el propio Paco Rallo: «Para nosotros, que nos dedicamos al mundo del diseño, la tipografía es algo esencial e importantísimo, es la composición que equilibra absolutamente todo» . Las fuentes inspirativas directas oscilan entre diferentes periodos y estilos, desde una singular lectura de los ornamentos de arabescos de Crous Vidal (LLeida, 1908-Noyon, Francia, 1987), que Rallo recrea como si fueran tatuajes, hasta la interpretación, también muy personal, de las creaciones tipográficas del alemán Hermann Zapf (Nuremberg, Alemania, 1918). De este último, puntualiza Paco Rallo, «Lo que traigo a esta exposición es de un homenaje que se le hizo en Valencia, y me he centrado en el metro de la ciudad. He hecho como un happening con las estaciones del metro de Valencia y les he cambiado el nombre para ponerle el de sus tipografías; ahora se llaman Italic, la Bold, la Medium» . A menudo, se impone en este conjunto lo vivencial, como en la composición sobre Joaquín Ibarra y Marín (Zaragoza, 1725-Madrid, 1785), a través de la cual Rallo se adentra por los inescrutables caminos de la memoria, para rescatar el momento en que a él mismo le deslumbró en Italia, por vez primera, con toda su intensidad, el arrebatador sentimiento de lo estético ante la magnificencia del arte renacentista. En su vertiente gráfica, la expresión de Paco Rallo surge desde lo más cercano y, a su vez, desde lo más profundo de su interioridad, en el apacible transcurso de la «normalidad» diaria. Desde este terreno «neutral», Paco Rallo se aventura en terrenos desconocidos, en espacios mágicos donde todo confluye y en los que cualquier cosa se hace posible.
El segundo conjunto de obras, con título Un vocabulario sin fórmulas, mostrado en la sala de exposiciones de la Escuela de Arte de Huesca, resulta muy diferente al primero, dado que supone una antología de los trabajos gráficos -a juicio del propio artista- más interesantes dentro de los realizados en este último periodo para participar en convocatorias, a nivel nacional o internacional, o en exposiciones sobre temas concretos a las que ha sido invitado. Rallo concibe lo artístico con una postura activa insertándose de forma muy libre, consciente y comprometida en los parámetros éticos y estéticos que lo significan. De esta actitud de compromiso ante la contemporaneidad del fenómeno creativo nacen esencialmente estas obras que su autor ha logrado unificar a nivel expositivo, de manera que proponen en la sala una lectura unitaria y coherente, muy sugerente desde el punto de vista formal, sobre algunas de las problemáticas más acuciantes y representativas del mundo actual: la violencia de género, el deterioro del medio ambiente, la emigración y la marginación… A esta impresión unitaria, aglutinada por la conciencia social, ayuda también la normalización de los formatos -175 x 120 cm-, «el tamaño de los carteles publicitarios grandes de la calle», como puntualiza el artista. A diferencia de la anterior, ésta selección muestra un carácter menos lúdico y más ambicioso en su carga conceptual, que se plantea con soltura a través de los nuevos medios informáticos de representación en combinación con algunas de las técnicas, tácticas y guiños más propios del mundo del diseño, que el artista considera habrá de ser uno de los puntales de expresión más importantes del siglo XXI . En esta serie, Rallo se vale de técnicas complejas de diseño gráfico, de su amplio dominio de este tipo de recursos, para lograr una obra muy directa e impactante. Esta exposición -opina el artista- «Es más completa, porque utilizo técnicas más complejas. Hay momentos que utilizo la fotografía como mensaje, como impacto, hay momentos que utilizo el dibujo, otras veces empleo la tipografía, y creo además que, para el ciclo formativo que tiene la Escuela, resulta mucho más didáctica por la variedad de formas de concebir las obras» . Todas ellas muestran abiertamente las características del personal lenguaje de Rallo, impregnado de una singular comunión de lo heterogéneo, de una apertura del proceso creativo a todo lo que pueda suponer el vivificador «contacto» del mestizaje y de un instintivo rechazo a cualquier tipo de convencionalismo.
Al mismo tiempo, esta doble exposición expresa el deseo de Rallo -vinculado con el mundo del Arte desde hace casi 40 años y, específicamente con el Diseño Grafico, hace más de 20- por cerrar una larga e intensa etapa protagonizada por su serie «Espacios de Confluencia». Una experiencia que ha tenido un papel fundamental en la evolución futura de su discurso creativo, porque le ha permitido integrar su «estructura mental como artista plástico y como diseñador gráfico» , unir ambos mundos sin complejos y con unos magníficos resultados. Como bien advierte Raquel Pelta, Rallo «siempre ha cuestionado las ideas tradicionales sobre el arte y el diseño, mientras defendía una perspectiva experimental cuyo objetivo es ampliar el concepto del primero y, desde mi punto de vista, también el del segundo» .
Rallo ha querido además que su propuesta expositiva se completara con una publicación que recoge, tanto las obras expuestas en esta última doble presentación en tierras oscenses, como un compendio más amplio de su reciente actividad; algo así como un resumen selectivo, un balance propio de lo que ha supuesto su contribución al campo creativo durante estos últimos años. Contribución que se resume en un conjunto de obras muy diversas dentro de un amplio abanico que va desde los logotipos a los carteles, y desde cubiertas de libros a cabeceras de publicaciones, así como algunos proyectos de auto-encargo, pasando por obras realizadas bajo la exigencia de ajustarse a ciertas temáticas concretas para algunas exposiciones a las que ha sido invitado. En la parte textual, esta monografía (que está pendiente de próxima publicación) con título, «Del arte al diseño y del diseño al arte» Raquel Pelta recoge una breve síntesis de la vida profesional de Rallo y analiza las obras expuestas en Huesca. Y Nacho Bernués se centra en el análisis de una serie a la que el artista tiene un especial cariño -«Espacios de Confluencia»- que se reproduce en su totalidad, por primera vez, a lo largo de sus páginas, como el conjunto unitario que es.


