Número 12 | Septiembre de 2010
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Arte y medio ambiente: La naturaleza como experiencia artística
Curso-Taller Arte y Medio Ambiente, Palacio del Almirante de Granada del 1 al 11 de septiembre de 2009.
 
 

1. Introducción.
 

La presente reseña resume las experiencias recogidas en la labor de coordinación de los talleres que desarrollaron los artistas Ricardo Calero y Miguel Ángel Blanco en el Curso-Taller “Arte y Medio Ambiente” Taller teórico práctico sobre intervenciones artísticas contemporáneas, Curso de Verano del Centro Mediterráneo de la Universidad de Granada, que se desarrolló en el Palacio del Almirante de Granada del 1 al 11 de septiembre de 2009.

 

La naturaleza y en consecuencia los espacios de ésta o las estancias naturales, han sido la base fundamental donde se ha sustentado el arte durante un largo periodo de tiempo. La naturaleza en su estado de precolonización, como espacio sagrado, en su condición más pura, ha permitido al artista desarrollar sus experiencias artísticas que nacen desde la propia naturaleza como material de creación plástica o la posibilidad de interacción de este último con la naturaleza en un íntimo diálogo. Las propuestas artísticas que se desarrollan en el ámbito de la naturaleza significan una marcha atrás en el tiempo, un retorno al pasado natural, un acto reaccionario al origen del hombre, donde el artista en una acción de coleccionismo, actúa como explorador de territorios vírgenes, recopilando fragmentos sutíles del entorno natural, materializando su experiencia acumulada en obra de arte. Los materiales empleados por los artistas provienen directamente del seno de la naturaleza en su estado más puro, así los árboles, los animales, el agua, los ríos se presentan para complacer al artista en un acto de absoluta sensibilidad en la relación íntima que se produce con el medio natural. Otros artistas utilizan a veces las fuerzas que se generan en la interacción de los materiales con la atmósfera como el viento, el fuego, la lluvia, etc, en un acto de integración por el cual se apropian para involucrarlos en su propio discurso creativo.

 
2. La naturaleza como cantera del artista
 

Ricardo Calero, planteó su taller como un espacio ritual de reflexión donde el alumno pudo experimentar bajo ciertas premisas cómo se comportan algunos materiales procedentes de su naturaleza más próxima, manipulados bajo fenómenos que devienen de la casuística y la intuición, desarrollando un método basado en la concepción del arte como encuentro con el propio “yo” creador. El artista invitaba al alumno en su “viaje” a participar en la reinterpretación de los materiales como medio de expresión plástica, generando por tanto un debate en torno al material y las posibilidades de actuación sobre él. Un folio de papel, un recorte de tela o una vela fueron los verdaderos protagonistas del ritual de creación en el taller de Calero, manifestándose como presencias mutantes, transformando su funcionalidad en obra de arte. Durante el desarrollo del taller, en el proceso de realización de las acciones performáticas sobre los distintos materiales, activaban en el alumno nuevos recursos creativos que posteriormente serían aplicados al proceso de realización de las obras. Por último, Ricardo Calero llevó a cabo una tutorización para cada alumno del curso en un proceso de absoluta intimidad, mediante el cual se producía un diálogo entre los planteamientos azarosos que se habían generado en la mentalidad del alumno tras finalizar el taller y las recomendaciones del artista como mediador.

 

Práctica muy dispar, pero convergente en el interés de la apropiación del espacio natural como cantera donde el artista afronta sus preocupaciones sobre el medio natural, se desarrolló en el taller del artista Miguel Ángel Blanco, ejemplo de artista chamán, miembro del reino de la naturaleza del bosque como hijo de la creación, su aproximación como artista a la naturaleza se ejerce desde el respeto directo al medio ambiente redescubriendo espacios secretos de la naturaleza que se ocultan o se evidencian para así poder parapetarse del ser humano. En cada paso o recorrido mantiene un diálogo intimista que solo él y la propia naturaleza entienden. Se le ha encomendado como artista medioambiental la labor de explorar y coleccionar los “souvenir” que se generan en el bosque. Miguel Ángel nace y vive en el bosque, adentrado en la profundidad de sus entrañas, atrapando sus vivencias a modo de diario en la “Biblioteca del Bosque”. Los libros-caja que componen esta biblioteca, recogen como archivadores fragmentos sutiles de la naturaleza, mostrando su comportamiento y su simbología que tiene su lógica en el origen del mundo. En el taller de Miguel Ángel Blanco el alumno interactuaba directamente con el medio natural, en su postura de caminante, habitando enclaves que en su recorrido eran fundamentales para el proceso creativo. Sentir la naturaleza, oler el bosque, relacionar sus sonidos eran prácticas mediante la cuales despertaban en ellos gran interés por la naturaleza y el medio ambiente, entendiendo este interés como obra de arte en sí misma. El artista planteaba varias salidas de campo, por un lado la visita a los Laureles de la Reina en el Convento de San Luis el Real, enclavado en un magistral espacio natural en el término de la Zubia en Granada, para reflexionar sobre el misterioso Laurel de unos 600 años de antigüedad, bajo el atento cuidado de las religiosas. Otra de las visitas se que se realizaron fue al Jardín Botánico de la Universidad de Granada situado en Sierra Nevada, en el paraje de la Hoya Mora en Pradollano, para conocer de cerca los endemismos que se producían en este entorno natural aportando al alumno conocimientos de botánica gracias a las enseñanzas directas de Miguel Ángel Blanco y la aportación de José Tito (botánico de la Universidad de Granada). Dos salidas más se produjeron, por un lado al Carmen de Los Mártires para conocer de cerca el Ciprés de San Juan de la Cruz y su implicación en la historia, y para finalizar a los laberínticos jardines de la Alhambra.

 
3. Miradas sobre la naturaleza
 

Para concluir el Curso-Taller, se llevó a cabo una Exposición con las obras que dieron resultado a las investigaciones individuales de cada alumno, bajo el título “Miradas Sobre la Naturaleza”, en la Sala de Exposiciones de la Facultad de Bellas Artes de Granada. Las obras se desarrollaron en los diferentes soportes y medios de creación artística, como el vídeo, la fotografía, la instalación, escultura, pintura, etc. Todas estas obras están unidas por el mismo denominador común: el cuidado de la naturaleza y el respeto del medio ambiente como objetivos primordiales que fundamentan las obras en su proceso de creación. Así, en su videoproyección, Amalia Ortega representa un goteo continuo de letras reconstruyendo a modo de puzzle el cauce de un río que se dirige hacia el espíritu del pensamiento de la artista. Por otro lado, enfrentado en un intento de reconstruir la naturaleza Arancha Girón aporta al medio natural el tejido sutil de unos hilos que en consecuencia unen la realidad del ecosistema con la creación artística. En “Feel”, Ascensión Martín representa el enfrentamiento de dos tipologías de naturaleza, por un lado la naturaleza fría con el disparo de clavos que arremeten contra el inmaculado lienzo construyendo la palabra FEEL, y por el otro la naturaleza experimental manipulada, un simulacro de fertilización humana sobre un tamiz cubierto de algodón, sembrado de pequeñas semillas que en su nacimiento se entrelazan formando la misma palabra. Belén Mazuecos resalta las propiedades mágicas de la naturaleza en su doble condición de curar o matar, a través de un altar compuesto por una bombilla en cuyo interior alberga semillas vegetales que tienen el poder de salvar o matar al mismo nivel y por otro lado una vitrina que representa mediante estaño labrado hojas que tienen propiedades cardiotónicas representadas por 12 exvotos, todo ello como símbolo de esta doble condición de la naturaleza. Carolina Sánchez representa el activismo natural, en sus fotografías, lucha a favor del cuidado del medio ambiente, arremetiendo contra los accidentes que destruyen la naturaleza, introduciendo recortes de periódico en el ecosistema natural que informan sobre sucesos relacionados con la alteración de la naturaleza. Consuelo Manzano, en un acto de ayuda a la naturaleza en el modelado de las formas orgánicas, retoma un tronco de árbol muerto dándole forma a golpes sutiles de lija en un proceso de entendimiento con la propia naturaleza. Elvira Correa entiende la naturaleza como espacio sagrado, elevando la representación del árbol al estatus de Retablo Barroco, convirtiendo su imaginario natural en divinidad absoluta. Guillermo Martínez alude a la construcción y deconstrucción de la naturaleza en los distintos espacios. A modo de “juego” la contaminación poco a poco va ocupando la parcela que pertenecía a la naturaleza idílica apropiándose de ella, destruyendo el entorno natural representado con su presencia. En un proceso de reflexión en la videoproyección el artista critica la situación de contaminación que se produce actualmente en el medio natural. José María García rinde homenaje a su Vega de Granada, en un proceso de lucha constante intenta impedir la ocupación desenfrenada del urbanismo en el medio rural donde traslada la Vega al espacio expositivo, exponiendo el valor simbólico y personal que para muchos tiene esa tierra. José María Rivera del mismo modo, representa el valor de la naturaleza en sus blancos inmaculados papeles que se oxidan poco a poco por la presencia leve de la tierra rojiza. Julia Lillo utiliza en sus grabados la raíz como símbolo de unión entre el hombre y la tierra en unos majestuosos papeles que impregna de filigranas que provienen de la naturaleza. Loly Lozano se convierte en espía del espacio natural que a modo de “vouyeur” descubre los rincones más íntimos de la naturaleza fotografiando sus sutilezas llenas de colores, sonidos, olores, etc. En el trabajo de Miriam Pires se entrelazan pequeños fragmentos de papel que ella misma elabora de manera artesanal, reivindicando los productos que devienen directamente desde la naturaleza. Francisca Medina rescata en un baúl abierto los recuerdos de su naturaleza más próxima, invitando a participar en el proceso de coleccionismo. A través del amontonamiento de fotocopias de hojas, Pilar Liñán representa la forma artificiosa que el ser humano utiliza para crear los distintos espacios naturales que dan presencia en el interior de las ciudades. Reyes González le da significado a la naturaleza uniendo las palabras de los individuos que la artista ha encuestado junto con las fotografías de la artista de paisajes naturales y la presencia de objetos que rodean nuestra vida cotidiana. Unidos dan sentido al concepto “naturaleza”. Sebastián Guzmán nos seduce con su colección de sellos adquiridos directamente de la propia naturaleza, de este modo en los pequeños recortes de papel el artista ha incrustado diversos fragmentos del espacio natural a modo de huella impresa. En una urna de cristal Santiago Vera atrapa los verdaderos misterios de la naturaleza, en ella guarda los tejidos de hilo que dejaron las arañas recubriendo los fragmentos de plantas momificadas. Por último, en sus fotografías, Siro Santos muestra sus “ventanas” del cielo para contemplar la gran gama cromática que se produce en las diferentes franjas horarias durante el día por el impacto directo del sol.  

 

BLANCO, M. Á. (1996). Biblioteca del Bosque. Madrid: Biblioteca Nacional.

CALERO, R. (2008). Del Alba. Estancias Creativas Albarracín (Teruel).

José Luis LOZANO JIMÉNEZ
PDI, Depto. de Pintura, Facultad de Bellas Artes, Univ. de Granada

Fecha de Entrega: 13/09/2010
Fecha de Admisión: 16/09/2010


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